NO
ERES LA PROTAGONISTA
Por
Nicole Tejera de García
LECTURA
BÍBLICA: LUCAS 1:57-80
Aunque él es parte de la historia, para esta
época del año nunca pensamos en Juan el Bautista. A decir verdad, probablemente
sabes quién es Juan el Bautista, pero no crees que haya mucho que aprender de
él aparte de conocer su historia para pasar el examen de Biblia. Hoy quiero
probarte lo contrario.
Juan fue el último profeta. Después de 400
años de silencio, Dios decidió enviar a este hombre para anunciar el evangelio
a los hombres. Una voz clamando en el desierto, anunciando que «la luz matinal del
cielo estaba a punto de brillar entre nosotros, para dar luz a los que están en
oscuridad y en sombra de muerte, y para guiarnos al camino de la paz». (VV.
78-79 NTV) como su padre Zacarías había profetizado en el pasaje que
leímos anteriormente.
¿PROTAGONISTA O EXTRA?
La vida de Juan el Bautista era
verdaderamente movida por el Espíritu Santo. Desde su concepción imposible a
los ojos de los hombres, y su nombre anunciados por un ángel, hasta tener el
privilegio de bautizar al mismo Jesús; Juan tuvo un testimonio y ministerio
increíbles. Por su manera milagrosa de llegar al mundo (su madre era de
avanzada edad y estéril) y su extraordinario nacimiento, muchos pensaban que él
era el Mesías y decían: «¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Porque la mano
del Señor ciertamente estaba con él» (V. 66).
Pero a pesar de sus dones, su ministerio y lo
que Dios había hecho a través de él, Juan conocía su lugar. Desde el inicio de
su vida sabía que estaba llamado solamente a ser un actor secundario; sabía que
no era el protagonista de la historia, que el único propósito de su vida era
preparar el camino para el evangelio. Él dijo: «Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y vuelven
a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni
siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará
con el Espíritu Santo y con fuego» (MAT. 3:11).
¡Cuánto tenemos que aprender de Juan! La inclinación
natural de nuestro corazón es a ponernos en el centro del escenario; si la
historia de la humanidad tuviera créditos, probablemente cada una de nosotras
se pelearía por el primer lugar; pero la realidad es que no somos más que
extras en esta película. Nuestras vidas son sólo un parpadeo en comparación con
la historia completa, y Juan lo sabía. ¿Qué estás haciendo hoy para que ese
parpadeo sea un eco de la gloria de Dios?
El único propósito de su vida era preparar el camino
para
el evangelio.
A pesar de que no tienes una multitud
siguiéndote a todos lados como a Juan, hoy en día todos tenemos una audiencia
en nuestras redes sociales y nuestros círculos cercanos; todos tenemos un
público al cual le estamos hablando constantemente. ¿Cómo estás usando esa
oportunidad que se te ha dado? ¿Te avergüenzas del evangelio oles dejas saber a
todos que Dios «nos envió un poderoso Salvador del linaje real de su siervo
David, como lo prometió mediante sus santos profetas hace mucho tiempo»? (VV.
69-70) ¿Estás tomando tus decisiones en base a qué te hará sentir más
satisfecha o en base a qué hará que otros puedan conocer a Jesús como su
Salvador?
REFLEXIONA
• ¿La actitud de tu corazón es la
misma que la de Juan el Bautista? ¿Quieres que Jesús sea exaltado a través de
tu vida?
• Piensa en los anhelos y sueños
que tienes. ¿Tienen el propósito de tener éxito a los ojos de los hombres o de
traer gloria a Dios?
• ¿Qué hábitos de tu diario vivir
te ponen a ti misma como centro de atención en vez de tener una vida que adorne
el evangelio?
• El mundo anima a las mujeres a
colocarse a sí mismas en el centro de sus vidas. ¿Te has conformado a esa
mentira o tu vida apunta al verdadero Protagonista y Señor?
ORA
• Si has visto trazos de orgullo
en tu corazón, corre a Cristo en arrepentimiento.
• Pide que el Señor te dé un
corazón humilde y ponga en ti el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús al venir
a este mundo (Fil. 2:5).
• Pide que Dios te dé temor de Él
y no de los hombres, que te permita buscar maneras de anunciar las buenas
nuevas de salvación a otros.
MIN.
AVIVA NUESTROS C. - (DEV “LEAMOS LA BIBLIA JUNTAS”)


