“Los que esperan al Señor tendrán nuevas
fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:31
“Irán de poder en poder.” Salmo 84:7
(Leer Jueces 10:1-11:11 – Apoc. 12 – Salmo 144:9-15
– Prov. 30:10)
Lea Éxodo 16:13-35
“Toda la
Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar” (2ª Timoteo 3:16). La
manera como Dios alimentó al pueblo de Israel en el desierto es un ejemplo de
esas imágenes que Dios emplea para nuestra instrucción.
Al despuntar el
día enviaba el maná del cielo, un alimento completo que daba fuerzas para el
día. Antes de que el sol lo derritiese, cada uno debía recoger lo necesario
para el consumo de su familia. Del mismo modo, tomemos el tiempo cada mañana
para leer una porción de la Palabra de Dios, a fin de descubrir día tras día
los atributos de Cristo, su vida de abnegación, su amor hacia los hombres. Esto
también nos será útil en nuestras relaciones con los que nos rodean. Hagámoslo
antes de que las ocupaciones del día acaparen nuestro tiempo y nuestra
atención.
Nadie podía hacer
provisiones para el día siguiente, pues el maná no se conservaba. El contacto diario con Dios es fundamental.
No se trata de acumular conocimientos, sino de encontrar cada día las fuerzas
que quiere darnos.
El maná nunca
faltó durante los cuarenta años de la travesía de ese numeroso pueblo por el
desierto de Sinaí. Hasta que lleguemos al cielo, podemos estar seguros de que
Dios será fiel. Cuando nos convertimos, no nos dio una reserva de energía para
toda nuestra vida, sino que está continuamente a nuestra disposición.
Acostumbrémonos a hallar, en la fuente inagotable de su amor, la energía
renovada que necesitamos día tras día.
EDICIONES BÍBLICAS - (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


