miércoles, 19 de diciembre de 2018

Discernimiento entre la verdad y el error 19 diciembre





Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.” 1ª Juan 4:1-3


Los hijos de Dios son capaces de discernir una falsa doctrina.

Una marca segura de cada sistema falso religioso es el error doctrinal, particularmente sobre la persona y la obra de Jesucristo. Aquellos sistemas niegan que Él es Salvador y Señor, Dios en carne humana, el único camino al Padre (Juan 14:6) porque la salvación viene sólo a través de Él (Hch 4:12).

Una marca segura, entonces, de todos los verdaderos hijos de Dios, es que creen en la verdad de Jesucristo y no se desvían en ningún error doctrinal. Aunque puedan ser temporalmente engañados por una falsa doctrina, no serán engañados permanentemente por ella. El apóstol Juan escribió: “los falsos maestros son del mundo, por lo tanto hablan del mundo y el mundo los oye, nosotros somos de Dios, el que conoce a Dios, nos oye, el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1ª Jn 4:5-6). Cuando fuiste salvo, tenías en claro quién era Cristo “todo aquél que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1ª Jn 5:1), de no haber pasado esa prueba doctrinal, no hubieras podido recibir la salvación. Los hijos de Dios distinguen la verdad espiritual del error doctrinal porque el Espíritu de verdad (Jn 14:16) mora en ellos.

“Oh Timoteo”, Pablo exhortó a su amado hijo en la fe, “guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1ª Tim 6:20).

Yo oro para que puedas guardar el precioso tesoro de la verdad que te ha sido confiado en las Escrituras y que tu corazón sea asegurado en que le perteneces al Dios de la verdad.



JOHN MACARTHUR – (DEV. “VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)









TRADUCCIÓN