DE
CORAZONES TRISTES A CORAZONES ARDIENTES
Por
Aylín Merck
LECTURA
BÍBLICA: LUCAS 24:13-35
¿Has tenido alguna vez dudas acerca de Jesús?
¿Te preguntas si Él es real, o digno de confianza? ¿Cómo crees que Cristo
reacciona hacia nosotras cuando dudamos así? La historia que Lucas cuenta en Lucas 24:13-35
es una de mis favoritas. En ella veo el corazón tierno, pastoral, y humilde del
Señor Jesús. ¿Ya lo leíste?
Ponte en el lugar de los dos discípulos
camino a Emaús. Pasaste tiempo con Jesús. Lo viste sanar enfermos, levantar
muertos, y multiplicar pan y peces. Has comido con él y has escuchado sus
enseñanzas. Has visto su compasión, su poder, su ira santa. Estás convencida de
que Él es quien habría de rescatar a tu pueblo de la opresión romana. Pero,
hace unos días, Jesús ha sido apresado y, para tu horror, ¡ha sido crucificado!
Sabías que muchos lo odiaban, pero no pensaste que ellos triunfarían.
Estás perpleja, confundida e inmensamente
triste. El día anterior fue el peor de tu vida. Pero entonces, hoy, cuando
pensabas que no podías enfrentar nada más, escuchas noticias sorprendentes. Tus
amigas dicen que fueron a la tumba de Jesús y ¡la encontraron abierta! Jesús ya
no estaba allí. Es más, ellas cuentan de dos hombres con vestiduras brillantes
que se les aparecieron y que dijeron que Jesús no estaba muerto, sino vivo (LUC. 24:5).
¿Cómo reaccionarías a todas estas noticias?
Lucas escribe que dos discípulos de Jesús estaban discutiendo y conversando
sobre todas estas cosas. ¿Qué crees que se decían el uno al otro? En medio de
esta conversación, Jesús mismo aparece, pero estos discípulos no lo reconocen
porque Dios había cegado los ojos de su corazón.
CRISTO ENSEÑA. Cristo
les pregunta sobre su discusión. Uno de ellos, Cleofás, sorprendido de que este
hombre no sepa lo que está pasando en Jerusalén, le cuenta acerca de Jesús, el
profeta que había estado enseñándoles y en quien ellos habían puesto su
esperanza para la redención de Israel. Pero, para su terrible sorpresa, Jesús
había sido crucificado. ¡No debió haber terminado así la historia! Claramente
ellos están confundidos. ¿Era Jesús quien ellos pensaban que Él era?
Me pregunto cómo ellos esperaban que este
visitante desconocido reaccionara a todo esto. Quizás pensaron que Él también
compartiría sus dudas.
Jesús (probablemente con un tono gentil y
paternal) les llama insensatos y les dice que han sido lentos para entender lo
que los profetas habían dicho acerca del Cristo. Era cierto que Él redimiría a
Israel, pero su método sería diferente al que ellos esperaban: Cristo tenía que
sufrir antes de entrar en Su gloria.
Entonces Jesús toma las Escrituras y les
explica todo lo que ellas enseñaban acerca de Él. Lo que Cristo hace aquí tiene
gran importancia: Él demuestra la autoridad de la revelación de Dios.
Pero más aún, Cristo demuestra cómo debemos
interpretar las Escrituras, especialmente el Antiguo Testamento. Moisés, los
profetas, los salmos, todos escriben algo acerca de Jesús. Cuando leemos el
Antiguo Testamento debemos hacerlo con la intención de ver cómo se ha cumplido
lo que este dice acerca de Cristo.
CRISTO HOSPEDA. Durante
todo este intercambio, estos discípulos todavía no saben con quién están
hablando. Pero llegando a su destino, muestran hospitalidad e invitan a este
extraño a comer con ellos.
Jesús acepta su invitación y cuando se
sientan a la mesa, Él pasa de ser el invitado a ser el anfitrión. Él toma el
pan, lo bendice, y partiéndolo, lo ofrece a los discípulos.
Cristo usa el elemento físico del pan para
ilustrar lo que les había estado enseñando. En Lucas 22, Lucas recuenta el momento
en que Cristo come la Pascua con los apóstoles. Allí Él había tomado pan, había
dado gracias, lo había partido y se los dio diciendo: «Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de
mí» (LUC.
22:19).
Ahora en Lucas 24 el partimiento del pan es un símbolo de
la realidad que Jesús mismo había profetizado. Él se dio a Sí mismo por ellos.
Este servicio es una ilustración de lo que nosotros más necesitamos de Él y de
la relación profunda e íntima con el que nos da vida.
En ese momento, al partir el pan, algo
espectacular sucede: Dios les abre los ojos. Finalmente se dan cuenta de que
todo este tiempo ¡ellos han estado hablando con el Cristo resucitado! Ellos
conocieron a Cristo cuando tuvieron comunión íntima con Él a través de Su
hospitalidad.
CRISTO TRANSFORMA. La
reacción de los discípulos a la revelación de Cristo es realmente
impresionante. Habían estado llenos de dudas hacía unas horas. Pero cuando
entendieron la verdad, no se pudieron aguantar y regresaron esa misma noche a
Jerusalén a decirles a los demás lo que ahora conocían.
Este pasaje nos revela el corazón magnífico
de nuestro Jesús. Él está determinado a buscar corazones dudosos y
transformarlos en testigos de Su resurrección.
REFLEXIONA
• Mi querida amiga, ¿estudias las
Escrituras? ¿Te dedicas a conocer a Cristo como Dios lo ha revelado en Su
Palabra desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento? ¿De qué maneras
puedes ver más Su gloria ahí para que tu corazón arda por Él?
• ¿Te sorprendes al ver
sufrimiento en tu vida? ¿Temes que en esta Navidad no se cumplan todos tus
sueños (como el mundo nos quiere prometer)? ¿Cómo estás resistiendo el patrón
de vida que Jesús te dejó… de que el sufrimiento siempre precede a la gloria?
ORA
• Si todavía no conoces a Cristo
de una manera íntima y personal, pídele a Dios que te quite la ceguera así como
se la quitó a estos discípulos. Ruégale que te permita ver la gloria del Cristo
crucificado y resucitado.
• Si ya estás en Cristo, y te
deleitas en la comunión con Él, pídele que te ayude a entender cómo las
Escrituras cumplen todo lo que Dios había profetizado acerca de Jesús.
MIN.
AVIVA NUESTROS C. - (DEV “LEAMOS LA BIBLIA JUNTAS”)



