“Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.” Santiago
4:10
La segunda
cualidad para demostrar autoridad sobre los gobernadores y autoridades en el
mundo espiritual es la humildad. La humildad no significa que siempre estés
buscando una roca para meterte debajo porque te sientes indigno de hacer algo.
Al ejercitar nuestra autoridad, la humildad es poner la confianza en Cristo, la
fuente de nuestra autoridad, en lugar de
en nosotros mismos. Jesús no se minimizó al ejercitar Su autoridad, sino que
mostró una tremenda humildad porque Él hizo todo de acuerdo a lo que Su Padre
le dijo que hiciera.
El orgullo
dice, yo resistí al diablo por mí mismo. La falsa humildad dice, Dios resistió
al diablo, yo no hice nada. La verdadera humildad dice, resistí al diablo por
la gracia de Dios. Separado de Cristo no podemos hacer nada (Juan 15:5), pero eso no significa que no debamos hacer
nada. Ejercemos autoridad humildemente en Su fuerza y en Su nombre.
Viendo la
humildad como auto-marginación es similar a ver la mansedumbre como debilidad.
El Señor fue manso, pero no fue débil. La mansedumbre es una gran fuerza bajo
un gran control. La humildad es la confianza correctamente colocada. Debemos
gloriarnos en Cristo Jesús y no poner la confianza en la carne (Fil 3:3).
El orgullo es
un asesino. El orgullo dice, yo puedo hacerlo. No, no puedes. Absolutamente
necesitamos a Dios y unos a otros.
ORACIÓN. Padre, yo sé que puedo perder muchas
bendiciones si me quito de Tu protección y autoridad. Reconozco hoy que Tú
estás a cargo de mi vida, en el nombre de Jesús, amén.
NEIL ANDERSON - (DEV. “VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


