“… el Espíritu
Santo […] os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan 14:26 (Leer Juan 14:15-26)
Después de que una lesión en la médula espinal lo dejó
paralítico, Martín decidió volver a la escuela para conseguir su maestría. La
madre lo ayudó a lograr su objetivo. Se sentaba con él en todas las clases y
grupos de estudio, tomando notas y entregando sus monografías. Incluso subió al
escenario cuando él recibió el diploma. Lo que parecía imposible se hizo
posible con la ayuda práctica y constante que Martín recibió.
Jesús sabía que sus seguidores necesitarían una ayuda
similar después de que Él dejara este mundo. Al hablarles de su ausencia
inminente, también les aseguró que tendrían una nueva clase de vínculo con Dios
mediante el Espíritu Santo, el cual sería un ayudador minuto a minuto; un
maestro y un guía que no solo viviría con ellos, sino también en ellos (Juan
14:17, 26).
El Espíritu les proveería ayuda interior de parte de
Dios, que los capacitaría para manejar lo que no pudieran hacer solos, al
compartir el evangelio. Y en los momentos de lucha, les recordaría todo lo que
Jesús había dicho (v. 26): que no
temieran, que se amaran unos a otros, que Él es la resurrección y la vida.
¿Estás enfrentando situaciones que te superan? Puedes
depender de la ayuda constante del Espíritu, y en esa obra, Dios será
glorificado.
Señor, que sepa descansar en la ayuda de tu Espíritu.
Gracias por su constante sostén.
«Cuando se trata de una cuestión del Espíritu
todopoderoso de Dios, nunca digas: “No puedo”». Oswald Chambers
(La Biblia en
un año: Ezequiel 22–23 — 1ª Pedro 1)
JENNIFER
BENSON S. - (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO”)


