“pero
el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el
uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Hebreos 5:14
Una buena teología sistemática es el fundamento sobre el cual nosotros
edificamos nuestras vidas. Es para nuestro caminar con Dios lo que el esqueleto
es para nuestro cuerpo. Nos sostiene juntos y nos mantiene de la forma
correcta. Pero la doctrina correcta nunca termina por sí misma. La verdadera
doctrina gobierna nuestra relación con Dios y el hombre. Muchos cristianos
tienen una relación con Dios que sólo es teológica, no personal. Aquellos
acostumbrados a la palabra de justicia deben ser sensibles a la dirección
personal del Espíritu Santo.
Salomón comenzó con un amor a Dios. “Él excedía a todos los reyes de la
tierra en riquezas y en sabiduría. Toda la tierra procuraba ver la cara de
Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón” (1 Rey
10:23-24). Él tuvo la habilidad de discernir, pero su decadencia moral condujo
a su caída. Sus esposas hicieron alejar su corazón y fue apartado de las
palabras de justicia. Su corazón no fue
enteramente entregado al Señor y el Reino de Dios fue dividido en dos.
No estoy seguro de que mis sentidos hubieran sido entrenados si Dios no me
hubiera llamado al ministerio de liberar a los cautivos. Si vamos a ministrar
en un mundo lleno de engaño, debemos aprender a confiar en Dios y no en nuestro
propio entendimiento. Necesitamos más que nuestro discernimiento intelectual,
necesitamos discernimiento espiritual. Todo discernimiento espiritual está en
el plano del bien y del mal. Porque el Espíritu Santo da testimonio a nuestro
espíritu, debemos ser capaces de percibir cuando algo está bien o mal.
El Espíritu Santo es nuestra primera
línea de defensa. Nuestra relación con Dios se hace posible por la habitación
de la presencia del Espíritu Santo en nosotros quien no se sienta
silenciosamente ante el peligro sino que nos impulsa a escoger lo que es
verdadero y correcto.
ORACIÓN. Gracias Señor
por la protección de la habitación de tu Espíritu Santo en mí. Perdóname por
las veces que he fallado en discernir el bien del mal porque ignoré o pasé
desapercibida Tu guía, en el nombre de Jesús, amén.
NEIL
ANDERSON – (DEV. “VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


