domingo, 18 de noviembre de 2018

Manantiales 18 noviembre




Bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.” Lucas 7:23


A veces es muy difícil el no escandalizarse en Jesucristo. Las ofensas pueden ser circunstanciales. Puede ser que me encuentre en una prisión, en una esfera demasiado estrecha, en un hospital, en una posición impopular, cuando yo esperaba gozar de grandes oportunidades. No te preocupes por esto; El es el que determina el lugar en que debemos permanecer. El trata de intensificar nuestra fe de esta manera, de madurar nuestro poder y establecer una comunión más íntima con nosotros. Aún en el calabozo, nuestras almas pueden prosperar.

La ofensa puede ser mental. Puedo encontrarme perturbado con embrollos y problemas que no puedo resolver. Esperaba que al entregarme a El, mi cielo se esclarecería para siempre; pero a menudo está lleno de nubes y niebla. No obstante, permíteme que crea que si las dificultades permanecen, son para que aprendas a confiar más en El y no tener miedo. También, por medio de mis conflictos intelectuales me entreno para poder enseñar a otros que se encolerizan.

La ofensa puede ser espiritual. Había pensado que encontrándome en Su aprisco, nunca sentiría el viento de la tentación; pero es mejor así. Su gracia se magnifica. Mi propio carácter se madura. Su cielo es más agradable al final del día. Allí volveré a mirar a las vueltas y pruebas del camino, y cantaré las alabanzas de mi Guía. Así, que venga lo que venga, Su voluntad siempre es bienvenida y rehusaré el ser ofendido en mi amante Señor. ALEXANDER SMELLIE.



L. B. COWMAN - (DEV. MANANTIALES EN EL DESIERTO)









TRADUCCIÓN