domingo, 11 de noviembre de 2018

Manantiales 11 noviembre




Descenderá como la lluvia sobre hierba cortada… Salmo 72:6


Amós habla de las siegas del rey. Nuestro Rey posee muchas guadañas con las que perpetuamente siega Sus praderas. El sonido musical que la guadaña produce en su contacto con la piedra afiladora, pronostica el cortamiento de millares de margaritas, de hierba verde y de multitud de flores. Tan bonitas como aparecían aquellas flores por la mañana, al cabo de una o dos horas yacen a lo largo marchitadas en hileras.

Así, en la vida humana, actuamos con heroicidad delante de la guadaña del dolor, de las tijeras de las desilusiones y la hoz de la muerte.

El único método con que se puede obtener un césped de hierba aterciopelado, es segándolo repetidas veces; y no hay otro medio para desarrollar la ternura, la serenidad de ánimo y la simpatía, sino pasando las guadañas de Dios. ¡Con cuánta constancia la Palabra de Dios compara al hombre con la hierba, y su gloria con las flores! Pero cuando la hierba se ha secado y sangran sus tiernas ramas, cuando reina la desolación donde había infinidad de flores, entonces es el tiempo más favorable para que descienda la lluvia.

¡Oh, alma mía, tú has sido segada! Una y otra vez el Rey te ha visitado con Su afilada guadaña. No temas a la guadaña, porque de seguro será seguida por la lluvia. –F. B. MEYER.



L. B. COWMAN - (DEV. MANANTIALES EN EL DESIERTO)









TRADUCCIÓN