“Sino
gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que
también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 1ª Pedro
4:13
Debemos gozarnos en las tribulaciones y persecuciones, no por su naturaleza
sino por el beneficio que resulta de ello.
Martyn Loyd-Jones en su libro “Estudios en el Sermón del Monte” hizo la
cuidadosa distinción en lo que significa regocijarnos en la persecución. “El
cristiano es, en cierto sentido, alguien que debe sentir su corazón roto ante
el efecto del pecado en otros que les hace hacer lo que hacen (perseguir a
creyentes). Así que él nunca se regocija en el hecho de la persecución como
tal”. Podemos sacar de esto, entonces, que 1ª Ped 4:13 y otros versos (como Mat
5:11-12) mientras éstos animan a la actitud positiva de regocijarnos en los
problemas, no quieren decir que debemos tener un punto de vista masoquista o
elitista del sufrimiento. El gozo que debemos tener va más allá del dolor del
sufrimiento en sí y se enfoca en las ramificaciones de lo que Dios está
haciendo en nuestra vida.
Pedro comienza nuestro verso asegurando que una de esas ramificaciones es
disfrutar de la participación de los sufrimientos de Cristo. Eso significa que podemos compartir, en Su
nombre, en el mismo tipo de sufrimiento y rechazo que Él soportó. Debemos
estar listos para tal persecución cuando compartimos el evangelio o
generalmente identificándonos con Él. Los apóstoles aprendieron esta lección
justo después de que Jesús se fue “y ellos salieron de la presencia del
concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa
del Nombre” (Hch 5:41). Voluntariamente abrazaremos cada vez más tales
sufrimientos como un privilegio si comprendemos la exhortación de Pedro.
El apóstol continúa dándonos más motivación de regocijo “la revelación de
Su gloria” es una referencia a la segunda venida de Jesús, la cual en sí misma
debe traer un gozo tremendo a todos los creyentes. Si fielmente hemos soportado
todas las persecuciones, sufrimientos, pruebas y problemas de esta vida, cuando
nuestro Señor regrese tendremos una razón genuina de regocijarnos aún más. Y
será una intensa y gloriosa explosión que excede a cualquiera que hubiéramos
experimentado antes (ver Lucas 6:22-23).
JOHN
MACARTHUR – (DEV. “VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


