¿Has oído acerca de las langostas de mar? Son
crustáceos de gruesas pinzas. Están relacionados con los cangrejos y los
camarones. Si bien su cuerpo interno es pulposo, está rodeado por un grueso
caparazón, un exoesqueleto de quitina que muda periódicamente al crecer. Las
más jóvenes lo mudan varias veces al año y las más viejas, con menos
frecuencia. ¿Cómo lo hacen? Se esconden en alguna roca para protegerse de otros
depredadores y frotan su cuerpo sobre la piedra con movimientos que parecen dolorosos;
pero que las desprenden de ese cuerpo duro que ya no les sirve más, porque
necesitan expandir su tamaño. Siempre admiro el equilibrio de la naturaleza.
Toda la creación está frente a nosotros para
darnos lecciones de vida. Algunos de nosotros no estamos dispuestos a
desprendernos de lo que no nos permite crecer. Sufrimos los ajustes de
situaciones, relaciones, ideologías y creencias que, en vez de ayudarnos a la expansión de nuestro desarrollo personal, nos
aprietan hasta achicarnos. Por supuesto que implica trabajo y determinación
dejar atrás lo viejo; pero es necesario para recibir un nuevo impulso, una
nueva oportunidad y nuevo espíritu de crecimiento.
Jesús usó una comparación similar en la
ciudad de Capernaúm frente a grupos de religiosos que ponían en duda su Deidad.
Había sanado a un paralítico y se sentaba a comer con publicanos y gente de
mala fama. Esto era inaceptable para ese grupo que decía conocer la ley de
Moisés y hacerla cumplir. En medio de esta disputa, Jesús le da la lección: “Tampoco
se echa vino nuevo en recipientes viejos, porque cuando el vino nuevo fermenta,
hace que se reviente el cuero viejo… Por eso, hay que echar vino nuevo en recipientes de cuero
nuevo. De ese modo, ni el vino ni los recipientes se pierden” (Mateo 9:17).
Cristo y su reino es el nuevo y joven caparazón que permitirá que Su Espíritu
se expanda en nosotros. Si no estamos dispuestos a dejar atrás los preconceptos
y leyes que limitan su intervención, nunca creceremos a nuevos milagros, nuevas
manifestaciones de Su Gracia y Nueva Vida en Él.
PENSAMIENTO DEL DÍA. ¡Cuántas cosas perdemos por miedo a perder!
PABLO MARTINI -
(DEVOCIONAL “UNA PAUSA EN TU VIDA”)


