jueves, 6 de septiembre de 2018

Manantiales 6 septiembre





“Ellos perecerán, mas tú permaneces” Hebreos 1:11


Siempre existen hogares con fuegos solitarios. Y aquellos que se sientan a su alrededor, rodeados de sillas vacías que en otros tiempos ocuparon seres queridos, no pueden retener sus lágrimas. ¡Uno se sienta solo tantas veces! Pero en verdad, hay Uno invisible que se halla a nuestro alcance. Pero de cualquier modo, no nos damos cuenta de Su presencia. El darse cuenta de ello es una verdadera bendición, pero es una cosa muy rara. Pertenece al estado de ánimo, a los sentimientos. Depende de las condiciones del tiempo y de las condiciones corporales. La lluvia, la niebla densa, el dolor agudo, el dormir malamente, todas estas cosas intervienen en el ánimo de uno y contribuyen a que no nos demos cuenta de la presencia del Invisible.

Pero hay algo un poco más elevado que el darse cuenta. Causa aún mayor felicidad. Es independiente de las condiciones exteriores, es algo que permanece. Y ello es esto: el reconocer a aquella Presencia invisible tan admirable y consoladora. Reconocer Su presencia, la presencia del Divino Maestro. El está aquí, junto a nosotros; Su presencia es verdadera. El reconocer, ayudará también al darse cuenta, pero nunca depende de ello. Sí, es cierto que la Verdad es una Presencia y no una cosa, un hecho o un relato. Alguno está presente, un Amigo afectuoso, un Señor todopoderoso. Y esta es la verdad gozosa para los corazones que lloran en todas partes, cualesquiera que sea la causa que les hace derramar lágrimas; para cualquier corriente donde se halle plantado tu sauce llorón. –S. D. GORDON.



L. B. COWMAN - (DEV. "MANANTIALES EN EL DESIERTO")









TRADUCCIÓN