“El corazón
entendido tiene hambre de saber; la boca del necio se alimenta de tonterías.” Proverbios
15:14 RVC (Leer Prov. 15:9-21)
Mientras me preparaba para un viaje misionero con unos
jóvenes, la pregunta más frecuente era: «¿Hay Wi-Fi?». Y yo les aseguraba que
sí. Así que, ¡imagínense las quejas y los lamentos cuando, una noche, se perdió
la conexión!
Muchos nos ponemos ansiosos cuando no podemos usar los
teléfonos celulares. Y, cuando tenemos en las manos nuestro iPhone o Android,
no podemos quitar los ojos de la pantalla.
Al igual que muchas cosas, Internet y todo aquello a lo
que la Web nos permite acceder pueden convertirse en una distracción o en una
bendición. Depende de lo que hagamos con ello. En Proverbios, leemos: «El
corazón entendido tiene hambre de saber; la boca del necio se alimenta de
tonterías.» (15:14 RVC).
Al aplicar a la vida la sabiduría de la Palabra de Dios,
podemos preguntarnos: ¿Revisamos las redes sociales de manera compul-siva
durante todo el día? ¿Qué revela esto de las cosas de las que tenemos hambre?
¿Y lo que leemos o vemos en línea estimula una vida de prudencia (vv. 16-21) o
nos estamos alimentado con basura: chismes, materialismo, impureza sexual?
Si nos sometemos a la obra del Espíritu Santo, llenaremos
nuestra mente de «todo lo honesto, […] justo, […] puro, […] amable, […] de buen
nombre» (Filipenses 4:8), y tomaremos decisiones que honren a Dios.
Señor, ayúdame a llenar mi mente con cosas puras.
Nuestra mente se moldea con lo que permitimos que entre
en ella.
(La Biblia en
un año: Proverbios 13–15 — 2ª Corintios 5)
POH FANG CHIA -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


