“Porque para
Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan…” 2ª Corintios 2:15 (Leer 2ª
Corintios 2:14-17)
Con calor y lleno de tierra, Bob bajó del autobús que lo
había llevado a otra ciudad, lejos de su casa. Estaba cansado, pero también
agradecido de que almorzaría con unos amigos de amigos suyos, que vivían allí.
Estos lo recibieron con agrado, y, de inmediato, tuvo una sensación de paz. Se
sentía como en casa, cómodo, seguro y apreciado.
Al tiempo, preguntándose por qué se había sentido así en
un ambiente desconocido, halló la respuesta en 2ª Corintios 2, donde el apóstol
Pablo explica que las personas que siguen al Señor tienen el «grato olor de
Cristo». Exactamente, pensó Bob. Sus anfitriones «tenían el olor» de Cristo.
Cuando Pablo dice: «nos lleva en triunfo en el desfile
victorioso de Cristo» (2ª Corintios 2:14 NTV), manifestando el olor de la
verdad de Dios, alude a una práctica del mundo antiguo. Los ejércitos
victoriosos quemaban incienso mientras marchaban por las calles. El aroma
producía gozo. Asimismo, los hijos de Dios transmiten una fragancia agradable,
algo que Dios nos da cuando difundimos el conocimiento de Él.
Bob es mi padre, y ese viaje tuvo lugar hace más de 40
años, pero él nunca lo ha olvidado. Aún hoy cuenta la historia de aquellas
personas que tenían el olor de Cristo.
Padre, gracias por guiar a tus hijos en la victoria de
Cristo y por esparcir la fragancia de tu verdad a través de nosotros.
¿Quién te parece que huele como Cristo?
(La Biblia en
un año: Proverbios 6–7 — 2ª Corintios 2)
ALP -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


