“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo
nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” Gálatas
5:1
(Leer Jeremías 43 – 1ª Cor. 16 – Salmo 105:1-6 – Prov. 23:4-5)
«Para ver la
luz, a menudo el ser humano necesita caer en un agujero profundo. Al levantar
los ojos hacia Dios, se da cuenta de que se ha equivocado; entonces puede
experimentar la gracia divina. ¡Eso fue lo que me sucedió!
Tres meses
después me convertí a Jesucristo. Me sentía como asfixiada, hasta el día en que
puse ante el Señor mi carga de pecados que ya no soportaba más, y el Señor me
perdonó. En el fondo de mi corazón sentía un profundo arrepentimiento. Tomar
consciencia de nuestros pecados es una gracia del Señor, y solo su gracia puede
salvarnos.
Mi forma de ver
el mundo, a la gente y mi vida cambió totalmente. ¡El Señor me abrió los ojos!
Él es mi Pastor y nada me faltará, como está escrito en el Salmo 23. Desde
entonces, Dios probó mi fe en muchos aspectos. Las confrontaciones con el
ocultismo fueron frecuentes; entonces di
testimonio abiertamente de mi fe cristiana, del peligro del ocultismo y de la
victoria de Jesucristo. Hablo de todo esto para que la gente entienda el
poder de las tinieblas y su influencia sobre los hombres. Pero, ¡qué
experiencia descubrir el infinito poder de Dios cuando nos libera! ¡Estaba
perdida, era miserable, realmente era esclava de todas esas cosas!
Hoy puedo vivir
libre del ocultismo gracias a Jesucristo mi Salvador, quien también es mi
Señor». Céline L.
“El Señor es mi
pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas
de justicia por amor de su nombre” (Salmo 23:1-3).
EDICIONES BÍBLICAS - (DEVOCIONAL "LA BUENA
SEMILLA")


