A lo largo de
la Biblia, al pueblo de Dios se le ordena orar en todo tiempo, en los buenos
tiempos y en los malos. No importa cuál sea nuestra situación o condición,
debemos orar sin cesar. “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en
todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1ª Tesalonicenses 5:16-18).
Creo que cada
cristiano sincero quiere orar, pero incluso los creyentes maduros se relajan o
les resulta difícil a veces. Después de mucha oración y estudio de la Palabra
de Dios, creo que el Señor me dio algo de luz sobre este tema. Aquí hay cinco
obstáculos comunes a la oración que prevalece:
1. Dificultad para creer que tus
oraciones son aceptadas. Incluso después de oír el evangelio de la gracia
predicado durante años, algunos cristianos aún carecen de la confianza de que
son aceptados delante del Señor.
2. Sentirse culpable por orar sólo cuando
estás en problemas. La Biblia nos dice: “Habrá considerado la oración de los
desvalidos, y no habrá desechado el ruego de ellos” (Salmos 102:17). Dios nunca
rechazará nuestras oraciones por el simple hecho de que las ofrezcamos en medio
de una crisis.
3. La errónea creencia de que la oración
tiene que ser agotadora o ruidosa. A veces, la oración ferviente es apropiada,
pero Dios nos escuchará si no elevamos nuestras voces.
4. Enfatizar la oración mental, excluyendo
el orar en voz alta. Yo creo que las oraciones silenciosas y sin palabras son
efectivas; de hecho, cuando Pablo habla de “orar sin cesar”, creo que se está
refiriendo a las oraciones mentales. Pero orar en voz alta puede ser un
bendecido alivio a veces.
5. La oración que prevalece es imposible
sin la ayuda del Espíritu Santo. Pablo escribe: “El Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero
el Espíritu mismo intercede por nosotros” (Romanos 8:26).
Pídele al
Espíritu Santo que te enseñe a orar. Él pondrá un espíritu de gratitud en tu
corazón y cuando respondas a su voz, hallarás un río de oración piadosa que
fluye de tu alma.
DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


