(Leer Génesis 48; Lucas 1:39–80; Job
14; 1ª Corintios 2)
Algunos han
utilizado 1ª
Corintios 2:1–5 para sugerir que la forma en que Pablo predicó en
Atenas fue un error (Hechos 17:16–31) y que, cuando el apóstol llegó
a Corinto, él mismo lo reconoció. En el pasaje que nos ocupa, el apóstol dice:
“Me propuse más bien, estando entre vosotros, no saber de cosa alguna, excepto
de Jesucristo, y de éste crucificado”. Tan lejos de la predicación del Areópago
en Hechos 17,
tan sólo ateniéndose al simple Evangelio.
Existen buenas
razones para rechazar esta interpretación:
(1) Esta no es la lectura natural de
Hechos. Conforme vamos avanzando en este libro, no encontramos ninguna señal
que advierta de que Pablo se está equivocando en ese punto. Esta falsa
interpretación se produce al leer Hechos y 1ª Corintios 2 de forma incorrecta y
vincular ambos pasajes.
(2) La teología del discurso del Areópago
concuerda perfecta-mente con la que Pablo expresa en Romanos.
(3) Al final de Hechos 17, el texto griego
no dice creyeron unos pocos, como si fuese una valoración despectiva o
condenatoria, sino que “ciertas personas” creyeron. Esta expresión coincide con
otras afirmaciones parecidas en Hechos.
(4) En Atenas, Pablo ya había estado
predicando, no solo en la sinagoga a personas familiarizadas con las
Escrituras, sino también en el mercado, donde estas no se conocían (Hechos
17:17). Había compartido “las buenas nuevas” (Hechos 17:18), el Evangelio.
(5) Claramente, no dejaron a Pablo
terminar de hablar en Hechos 17. Había establecido el único marco en que el
Evangelio es coherente: un Dios trascendente, soberano, providencial, personal;
la creación; la caída en la idolatría; el transcurso de la historia redentora;
el juicio final. Se dirigía hacia la resurrección de Jesús y más cosas, cuando
le interrumpieron.
(6) Pablo no era un novato. Había pasado
por veinte años de duro ministerio (léase 2ª Co. 11), en gran parte ante
paganos que no conocían las Escrituras. Es ridículo suponer que se asustó en
esta ocasión, modificando el Evangelio.
(7) Hechos 17 muestra que Pablo piensa
desde un punto de vista mundano. Incluso después de 1ª Corintios 2, el apóstol
sigue haciéndolo: en 2ª Corintios 10:5, lo encontramos esforzándose por someter
“todo pensamiento” a Cristo, y el contexto indica que estas palabras no se
refieren solamente a pensamientos aislados sino a la forma de entender la vida
en su totalidad.
(8) 1ª Corintios 2:1–5 no dice que la
decisión del apóstol de no predicar otra cosa que la cruz fuese provocada por
los antecedentes de Atenas (como si estuviese confesando que se equivocó allí),
sino por los de Corinto, que amaban la elocuencia y la retórica por encima del
contenido. Pablo no cae en la simple oratoria: decide hablar únicamente “de
Jesucristo y, de éste, crucificado”.
DONALD CARSON A. - (DEVOCIONAL "POR AMOR A
DIOS II")


