“Así diréis a Ezequías, rey de Judá: No te engañe
tu Dios, en quien tú confías, diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos
del rey de Asiria’. He aquí que tú has oído lo que han hecho los reyes de
Asiria a todas las tierras, que las han destruido. ¿Y escaparás tú?” Isaías 37:10-11 (Lea: Isaías 36:1-37:20)
Esta
comunicación vino en forma de una carta a Ezequías. Claramente, la intención de
dicha misiva era el mantener su corazón temeroso y ansioso. Era una amenaza
para el futuro, diciendo que, aunque el rey de Asiria se había ido de momento,
volvería de nuevo a cometer una terrible venganza sobre Judá. Si Ezequías
hubiese entendido el mensaje de esa forma, hubiera vivido en constante temor.
Es muy
importante para el cristiano entender que Dios no quiere que Su pueblo viva en
temor. El temor es uno de los grandes peligros de nuestro día. La ansiedad nos
acosa en todas partes. Necesitamos oír de nuevo las palabras de Jesús de que no
deberíamos estar ansiosos por el mañana. Una y otra vez el Señor les dijo a Sus
discípulos: “No temáis”. Pablo nos dijo que Dios no nos había dado un espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. No tenemos el poder de remover estas amenazas, pero podemos enfrentarlas
con fe. Esto es lo que hace Ezequías. Ezequías recibió la carta de manos de
mensajeros y la leyó; y Ezequías ascendió a la casa del Señor y la extendió
frente al Señor. ¿Alguna vez has ido a tu dormitorio, te has puesto de rodillas
y has extendido el problema ante el Señor? Esta es la única respuesta apropiada frente a una amenaza a tu persona o a tu fe. He aquí la maravillosa oración del rey:
«Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, solo tú eres Dios de
todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina,
Jehová, tu oído, y oye; abre, Jehová, tus ojos, y mira. Escucha todas las
palabras que Senaquerib ha enviado a decir, para blasfemar contra el Dios
viviente. Ciertamente, Jehová, los reyes de Asiria han destruido todas las
tierras y sus comarcas y han entregado los dioses de ellos al fuego, porque no
eran dioses sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los
destruyeron. Ahora pues, Jehová, Dios nuestro, líbranos de sus manos, para que
todos los reinos de la tierra conozcan que solo tú eres Jehová». (Isaías
37:15-20)
Date cuenta de la precisión de esta oración.
Ezequías presenta los hechos tal y como son. Asiria es una poderosa fuerza
que ya ha destruido otros reinos, pero estas naciones dependían de ídolos para
su protección, mientras que Ezequías y Judá dependen del Señor de los cielos y
la tierra. Es a Él al que Ezequías ora, simple y sencillamente, pidiendo ayuda.
ORACIÓN. Señor, vengo a Ti y extiendo frente a Ti todos los problemas a los que me enfrento. Confieso que sin Ti estoy completamente indefenso, pero Tú eres el Dios que hizo los cielos y la tierra. Da oído, Señor, y oye; abre Tus ojos, Señor, y ve.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. El temor es una respuesta normal al andar día a día en esta tierra de sombras; así que, ¿estamos desarrollando una nueva “normativa” para extender nuestros temores ante nuestro Rey soberano, que es “el Gobernador sobre todas las cosas”?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")
ORACIÓN. Señor, vengo a Ti y extiendo frente a Ti todos los problemas a los que me enfrento. Confieso que sin Ti estoy completamente indefenso, pero Tú eres el Dios que hizo los cielos y la tierra. Da oído, Señor, y oye; abre Tus ojos, Señor, y ve.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. El temor es una respuesta normal al andar día a día en esta tierra de sombras; así que, ¿estamos desarrollando una nueva “normativa” para extender nuestros temores ante nuestro Rey soberano, que es “el Gobernador sobre todas las cosas”?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")


