“Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová. Entenderé el
camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón
andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí.
Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al que
solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos
altaneros y de corazón vanidoso. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra,
para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me
servirá. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla
mentiras no se afirmará delante de mis ojos. De mañana destruiré a todos los
impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que
hagan iniquidad.” Salmo 101:1-8
Algunas personas
parecen ir a la deriva, sin rumbo por la vida, en ninguna dirección específica.
Sin objetivos claramente definidos, no es de asombrarse que muchos adopten un
estilo de vida que carece de definición y propósito. Sé de algunos que toman la
vida así como viene, sin preocupaciones. Me recuerda del tiempo cuando fui
invitado a hablar a un campus de una universidad. En el camino a la sala de reuniones
conocía a un muchacho que era obviamente apático. Queriendo poner una pequeña
chispa en sus planes más allá de la graduación, le hice algunas preguntas.
Nunca olvidaré su respuesta a "¿Hacia dónde te diriges?, ¿Cuáles son tus
planes?" Sin vacilar casi, respondió: "¿planes?, mmm, bueno, voy a
tomar el lunch".
Qué típico es de
aquellos atrapados en la rutina de falta de objetivos. Ellos viven de una
comida a la otra sin preocuparse más allá de los programas de ese día de
televisión. Se deslizan por la vida como un bote en un pantano.
Este es un salmo de
David, cuya vida fue guiada por un propósito específico. Él comprendió el plan
de Dios para él y aparte de un desliz de desobediencia temporal, él persiguió
el curso puesto para él. Tomó decisiones de acuerdo a su propósito y sirvió al
Señor fielmente por muchos, muchos años. Él fue de hecho un hombre conforme al
corazón de Dios.
Quizá más que cualquier otro pasaje de la Escritura , estos ocho
versos explican la filosofía de vida de David. De hecho, un título apropiado para
el Salmo 101 puede ser: "la declaración de fe de David", éste es su
credo, declara sus objetivos espirituales. David se comprometió con su credo
sin reservas. Por supuesto que a veces fracasó, vagó de su curso, pero siempre
mantuvo el estándar ante él. En este salmo, no hay el menor rastro de
compromiso diplomático o vacilación, sólo simples palabras devotas.
Por lo tanto todos los
que esperan vivir más allá de la rutina de falta de objetivos, harían bien en
observar cómo David decidió conducirse a sí mismo.
Este pasaje y su
patrón: El Salmo 101 podría ser llamado el salmo de resoluciones. Puedo contar
por lo menos diez "yo haré" Me recuerda a la declaración de Josué
cuando la nación de Israel quería desobedecer al Señor: "Escojan ustedes a
quién servirán.... pero yo y mi casa serviremos al Señor" (Josué 24:15) En
cuatro versos David implica "pero yo" y lista su resolución en cinco
"yo haré".
Seguido de ello, en los
versos 5-8 se vuelve a su reino implicando "mi casa" y lista siete
tipos diferentes de personas, haciendo una declaración acerca de cada una.
CHARLES SWINDOLL - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)
CHARLES SWINDOLL - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


