“… no amemos de
palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” 1ª Juan 3:18 (Leer: 1ª Juan
3:16-24)
En agosto de 2016, Carissa posteó en una red social fotos
de una inundación devastadora. A la mañana siguiente, agregó una nota de una
persona de esa zona, que pedía ayuda. Cinco horas después, ella y su esposo
enviaron una invitación para que otros los acompañaran en su viaje de 1.600 kilómetros ,
para ayudar allí. Menos de 24 horas después, trece personas estaban en camino
para servir en aquellos hogares que habían sido seriamente dañados.
¿Qué motiva a las personas a dejar todo y viajar horas
para mover muebles, demoler construcciones afectadas y brindar esperanza en un
lugar donde nunca antes habían estado? El amor.
Piensa en estos versículos que ella posteó con su
invitación a ayudar: «Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará»
(Salmo 37:5). Esto es particularmente
cierto cuando obedecemos el llamado de Dios a ayudar. El apóstol Juan dijo:
«el que […] ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón,
¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1ª Juan 3:17). Puede ser una tarea
gigantesca, pero Dios prometió ayudarnos cuando «hacemos las cosas que son
agradables delante de él» (v. 22).
Cuando surge una necesidad, podemos honrar a Dios estando
dispuestos a decir un «Sí» de amor a lo que sentimos que Él está llamándonos a
hacer por otros.
Señor, abre mis ojos a las necesidades de otros hoy.
Mostramos el amor de Dios al ayudar a los demás; y su
fuerza, al hacer su voluntad.
(La Biblia en
un año: Éxodo 7–8 — Mateo 15:1-20)
DAVE BRANON -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


