“Es mejor ser humilde entre los humildes que
compartir despojos con los soberbios.” Proverbios 16:19
¡Cuán contraria
a nuestro pensamiento humano parece ser a veces la Palabra de Dios!
Fijémonos en el
texto para hoy del libro de Proverbios. ¿Será cierto? ¿Será cierto que es mejor
humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos?"
La Palabra de
Dios dice que sí. Evidentemente, es mejor ser quien ha sufrido por culpa de
otro, que quien hace sufrir a otro. Esta verdad confirma que los caminos de
Dios no son nuestros caminos.
Cuando miramos
la vida de Jesucristo, vemos este principio en acción. Como el Cordero de Dios
sin mancha, Jesús llevó nuestros pecados a la cruz, pagó el precio de nuestra
redención y resucitó de la tumba victorioso sobre Satanás.
Sin embargo,
camino al Gólgota, el Salvador fue oprimido -severa-mente oprimido y golpeado-.
Aún así, Pedro dice que: "Cuando proferían insultos contra él, no
replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a
aquel que juzga con justicia" (1ª Pedro 2:23). Jesucristo se 'humilló en
espíritu', y confió en Dios.
Cuando con fe
depositamos nuestra confianza en Dios, quien juzga con justicia, estamos
actuando como Cristo actuó. Cuando el mundo nos oprime, cuando nuestros amigos
nos fallan, cuando los demás se alegran en nuestra miseria, confiemos en Dios.
En los momentos
más difíciles y oscuros de su vida, Jesús confió en el poder que su Padre tiene
sobre el mundo y todas las circunstancias de la vida.
Nosotros
también podemos hacerlo.
ORACIÓN: Padre celestial, recuérdanos de
confiar en ti como lo hizo Jesús. A través de tu Espíritu Santo danos valor
para saber que, aun cuando nos sintamos derrotados, tú nos amas y nos cuidas.
En el nombre de Jesús. Amén.
Biografía del
autor: Esta devoción está basada en un texto enviado por un voluntario de la
Oficina de Cristo Para Todas Las Naciones en Brasil.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


