“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad
de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1ª Tesalonicenses 5:18
Muchos cristianos que llevan una vida obediente a la
palabra de Dios encuentran un problemita con este versículo. ¡Parece pedir lo
imposible! "¿Por qué debemos dar gracias en todo?", se preguntan.
¿Por qué el apóstol Pablo no escribió simplemente: “Den gracias cada vez que
reciban bendiciones” o “Den gracias la mayor parte del tiempo”? ¡Sería mucho
más fácil obedecer! Nosotros no tenemos ningún problema para dar gracias a Dios
por las cosas buenas, pero cuando algo malo sucede es muy diferente. Una noche
podemos decir: “¡Señor, muchas gracias por todo lo que me diste hoy!” Pero al
día siguiente sucede algo malo, y al llegar la noche nos quejamos diciendo:
“Ay, Dios mío, ¿por qué permitiste esto?” Es fácil dar gracias a Dios por un
nuevo empleo, pero muy difícil alabarlo cuando lo perdemos. Ser agradecidos a
Dios es fácil cuando nuestros hijos son obedientes, ¡pero casi imposible cuando
están fuera de control!
La mayoría de las veces preferimos salir de las
dificultades y entonces dar gracias a Dios. Pero, ¿has pensado si esa situación
difícil y dolorosa existe por la voluntad de Dios? No olvides que el propósito
de nuestro Padre celestial es que seamos "hechos conformes a la imagen de su
Hijo." (Romanos 8:29). Y esos cambios en el aspecto espiritual muchas
veces requieren un proceso riguroso. Tal y como mejorar en el aspecto físico
requiere generalmente intensos ejercicios y entrenamientos. O quizás la dura
situación ha sido producto de nuestro mal comportamiento. Y Dios en su inmensa misericordia quiere que aprendamos de esa
experiencia. Sea una razón o la otra debemos tener siempre la seguridad de
que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28).
Si lo creemos de corazón nos será mucho más fácil ser agradecidos en cualquier
circunstancia.
Debido a la naturaleza humana nuestra gratitud crece en
los buenos tiempos y disminuye en los malos. La clave para dar gracias siempre
consiste en aprender a actuar con nuestra naturaleza espiritual en vez de
hacerlo con la naturaleza carnal. De esta manera seremos capaces de esperar
algo bueno de algo malo que nos está pasando. Así podremos dar gracias por
aquello que esperamos aunque no haya llegado aun porque por fe podremos llamar
“las cosas que no son, como si fuesen.” (Romanos 4:17). Así como Eliseo fue
capaz de ver el ejército de ángeles, y pidió a Dios que permitiera a su criado
verlo, y ambos se sintieron seguros a pesar de estar rodeados del poderoso
ejército sirio (2 Reyes 6), de igual manera nosotros, movidos por la fe,
podemos llegar a ver con nuestros ojos espirituales resultados de victoria que
aún no se han manifestado en el aspecto físico, y podremos dar gracias a Dios
aunque todos a nuestro alrededor estén viendo derrota.
Cuando somos agradecidos y alabamos a Dios, incluso en
los tiempos difíciles, se manifiestan en nosotros tres cosas importantes:
* Primero, demostramos que creemos en la constante
presencia de Dios en nuestras vidas, tanto en las buenas como en las malas.
* Segundo, declaramos con nuestra actitud nuestra
seguridad de que Dios está en control.
* Tercero, confiamos plenamente en el inmenso amor de
Dios y sus planes de bienestar para nuestras vidas.
Esto solamente podremos lograrlo con la ayuda del
Espíritu Santo. Por eso debemos establecer una comunión cada vez más íntima con
él por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente. El Espíritu
Santo irá ocupando cada vez más áreas de nuestras vidas y así tomando el
control en todas las situaciones incluyendo aquellas que son muy difíciles.
Llegará el momento en que seremos capaces de dar gracias a Dios en todo y por
todo. Esta es su voluntad, dice el pasaje de hoy. Y cuando hacemos su voluntad,
el Señor se manifiesta poderosamente en nuestras vidas. Haz tu parte, comienza
hoy a darle gracias a Dios por las pruebas y las dificultades. Espera
confiadamente, y con toda seguridad disfrutarás los resultados.
ORACIÓN: Padre santo, te pido me llenes de tu Santo Espíritu y me
capacites para darte gracias aún en medio del dolor y el sufrimiento, sabiendo
que tú estás en control, y que al final tu nombre será glorificado en la
victoria que tú me darás. En el nombre de Jesús, Amén.
ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")


