viernes, 19 de enero de 2018

¿Puedes dar gracias por todo? 19 enero





“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1ª Tesalonicenses 5:18


Muchos cristianos que llevan una vida obediente a la palabra de Dios encuentran un problemita con este versículo. ¡Parece pedir lo imposible! "¿Por qué debemos dar gracias en todo?", se preguntan. ¿Por qué el apóstol Pablo no escribió simplemente: “Den gracias cada vez que reciban bendiciones” o “Den gracias la mayor parte del tiempo”? ¡Sería mucho más fácil obedecer! Nosotros no tenemos ningún problema para dar gracias a Dios por las cosas buenas, pero cuando algo malo sucede es muy diferente. Una noche podemos decir: “¡Señor, muchas gracias por todo lo que me diste hoy!” Pero al día siguiente sucede algo malo, y al llegar la noche nos quejamos diciendo: “Ay, Dios mío, ¿por qué permitiste esto?” Es fácil dar gracias a Dios por un nuevo empleo, pero muy difícil alabarlo cuando lo perdemos. Ser agradecidos a Dios es fácil cuando nuestros hijos son obedientes, ¡pero casi imposible cuando están fuera de control!

La mayoría de las veces preferimos salir de las dificultades y entonces dar gracias a Dios. Pero, ¿has pensado si esa situación difícil y dolorosa existe por la voluntad de Dios? No olvides que el propósito de nuestro Padre celestial es que seamos "hechos conformes a la imagen de su Hijo." (Romanos 8:29). Y esos cambios en el aspecto espiritual muchas veces requieren un proceso riguroso. Tal y como mejorar en el aspecto físico requiere generalmente intensos ejercicios y entrenamientos. O quizás la dura situación ha sido producto de nuestro mal comportamiento. Y Dios en su inmensa misericordia quiere que aprendamos de esa experiencia. Sea una razón o la otra debemos tener siempre la seguridad de que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28). Si lo creemos de corazón nos será mucho más fácil ser agradecidos en cualquier circunstancia.

Debido a la naturaleza humana nuestra gratitud crece en los buenos tiempos y disminuye en los malos. La clave para dar gracias siempre consiste en aprender a actuar con nuestra naturaleza espiritual en vez de hacerlo con la naturaleza carnal. De esta manera seremos capaces de esperar algo bueno de algo malo que nos está pasando. Así podremos dar gracias por aquello que esperamos aunque no haya llegado aun porque por fe podremos llamar “las cosas que no son, como si fuesen.” (Romanos 4:17). Así como Eliseo fue capaz de ver el ejército de ángeles, y pidió a Dios que permitiera a su criado verlo, y ambos se sintieron seguros a pesar de estar rodeados del poderoso ejército sirio (2 Reyes 6), de igual manera nosotros, movidos por la fe, podemos llegar a ver con nuestros ojos espirituales resultados de victoria que aún no se han manifestado en el aspecto físico, y podremos dar gracias a Dios aunque todos a nuestro alrededor estén viendo derrota.

Cuando somos agradecidos y alabamos a Dios, incluso en los tiempos difíciles, se manifiestan en nosotros tres cosas importantes:

* Primero, demostramos que creemos en la constante presencia de Dios en nuestras vidas, tanto en las buenas como en las malas.

* Segundo, declaramos con nuestra actitud nuestra seguridad de que Dios está en control.

* Tercero, confiamos plenamente en el inmenso amor de Dios y sus planes de bienestar para nuestras vidas.

Esto solamente podremos lograrlo con la ayuda del Espíritu Santo. Por eso debemos establecer una comunión cada vez más íntima con él por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente. El Espíritu Santo irá ocupando cada vez más áreas de nuestras vidas y así tomando el control en todas las situaciones incluyendo aquellas que son muy difíciles. Llegará el momento en que seremos capaces de dar gracias a Dios en todo y por todo. Esta es su voluntad, dice el pasaje de hoy. Y cuando hacemos su voluntad, el Señor se manifiesta poderosamente en nuestras vidas. Haz tu parte, comienza hoy a darle gracias a Dios por las pruebas y las dificultades. Espera confiadamente, y con toda seguridad disfrutarás los resultados.


ORACIÓN: Padre santo, te pido me llenes de tu Santo Espíritu y me capacites para darte gracias aún en medio del dolor y el sufrimiento, sabiendo que tú estás en control, y que al final tu nombre será glorificado en la victoria que tú me darás. En el nombre de Jesús, Amén.



ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")









TRADUCCIÓN