“Así, pues, no
me enviasteis acá vosotros, sino Dios…” Génesis 45:8 (Leer: Génesis 45:1-8)
Una caída del sistema informático global provoca
cancelaciones de vuelos y deja a cientos de miles de personas atascadas en
aeropuertos. Durante una tormenta de invierno, múltiples accidentes
automovilísticos cierran importantes carreteras. Alguien que prometió responder
«de inmediato», no lo hace. Los retrasos suelen producir enojo y frustración,
pero los seguidores de Cristo, tenemos el privilegio de recurrir a Él por
ayuda.
Uno de los mayores ejemplos de paciencia en la Biblia es
José: vendido como esclavo por sus celosos hermanos, acusado falsamente por la
esposa de su jefe y encarcelado injustamente en Egipto. «Y estuvo allí en la
cárcel. Pero el Señor estaba con José» (Génesis 39:20-21). Años después, tras
interpretar los sueños de Faraón, fue ascendido como segundo en autoridad en
Egipto (cap. 41).
Su mayor
muestra de paciencia tuvo lugar cuando sus hermanos fueron a comprar grano
durante una hambruna, y les dijo: «Yo soy
José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os
entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de
vida me envió Dios delante de vosotros. Así, pues, no me enviasteis acá
vosotros, sino Dios» (45:4-5, 8).
Ante todo retraso, confiar en el Señor nos da paciencia,
perspectiva y paz.
Señor, confío en tu soberanía y fidelidad.
La confianza en Dios nos permite poner en práctica con
paciencia nuestra fe.
(La Biblia en
un año: Génesis 43–45 — Mateo 12:24-50)
DAVID C.
MCCASLAND - (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


