jueves, 18 de enero de 2018

Libro de Oro 18 enero





LA CRUZ NOS HACE SER ESPERANZADOS



1. A esto se refiere Pablo cuando dice en Romanos 5:3-4: “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, y al paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza”. Los cristianos experimentan por sí mismos que la promesa de Dios de ayudarles en sus tribulaciones es cierta, y así persisten en su paciencia, apoyados en la fortaleza del Señor, y no en sus propios medios. La paciencia, por lo tanto, hace que los santos puedan soportar sus pruebas, sabiendo que Dios les dará el auxilio que ha prometido en cualquier momento que lo necesiten. Esto también confirma sus esperanzas, pues los cristianos seriamos desagradecidos si no confiáramos nuestro futuro a Dios, a quien conocemos que es fiel e inmutable. Ahora vemos qué torrente inagotable de beneficios fluye desde la cruz. Si descartamos las falsas opiniones de nuestras propias virtudes y descubrimos la hipocresía que nos engaña con sus adulaciones, nuestro orgullo natural y pecaminoso se derribará. Una vez derribados, y para que no tropecemos o nos hundamos en nuestra desesperación, el Señor nos enseña a confiar exclusivamente en Él. De esta victoria reuniremos nuevas esperanzas, pues cuando el Señor cumple sus promesas, confirma Su verdad para el futuro.


2. Aunque estas fueran las únicas razones, ya son suficientes para mostrarnos cuán necesarias son las aflicciones de la cruz. Ser arrebatados del amor a nuestro “ego” resulta sumamente provechoso, pues así nos damos cuenta de nuestra propia debilidad y, por lo tanto, dejamos de confiar en nosotros mismos para comenzar a poner toda nuestra confianza en Dios. Encomendándonos y dependiendo solamente del Señor, podemos perseverar victoriosamente hasta el fin, y continuar en su gracia, sabiendo que Él es fiel y verdadero en todas sus promesas. Así podemos experimentar la certeza de Su palabra, de manera que nuestra esperanza se afiance cada vez más.



JUAN CALVINO - (DEV. "EL LIBRO DE ORO DE LA VERD.")









TRADUCCIÓN