“El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte
viento. Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a
Jesús que andaba sobre el mar y tuvieron miedo. Pero él les dijo: ―Yo soy; no
temáis.” Juan 6:18-20 (Lea: Juan 6:16-21)
Estas son
maravillosas palabras para nosotros, porque nuestro Señor está diciendo estas
mismas cosas para nuestro beneficio. Todo este incidente de la tempestad y la
precaria situación en su barca tenía como propósito enseñar a Sus discípulos
los recursos que estaban a su disposición gracias a su Señor resucitado. Es por
ello que de inmediato Juan dice: “ellos lo recibieron con gusto en la barca”.
El miedo que habían sentido quedó inmediatamente aliviado al darse cuenta de que
era verdaderamente Jesús el que estaba caminando sobre las aguas y quien tenía
el control de todos los acontecimientos, de modo que le recibieron en la barca
con gusto. Se produjo de inmediato una demostración más del poder de Jesús,
porque se encontraron de inmediato al otro lado del lago, a donde se dirigían.
Las tres o cuatro millas del viaje que faltaban quedaron cubiertas en seguida,
y se encontraron al muelle de Capernaum.
Yo me quedo
asombrado por el número de cristianos que no actúa conforme a esta verdad, sino
que parecen sucumbir ante las presiones y los problemas de la vida,
reaccionando de la misma manera que lo haría el mundo que no es cristiano.
Murmullan y se quejan, sintiéndose angustiados y molestos. Se desesperan y fracasan, o devuelven el golpe, dependiendo de planes
mundanos para sacarles de sus dificultades. Lo que es más asombroso es la
cantidad de veces que he experimentado el gozo de la presencia de Jesús
librándome de mis circunstancias, a pesar de lo cual, cuántas veces reacciono
de la misma manera que hacen otras personas en momentos de presión o de
peligro. Sin embargo, aquí tenemos verdaderamente la señal del Nuevo Pacto, la
nueva creación: Jesús está con nosotros en las circunstancias mismas en que nos
encontramos, triunfante, en control, siendo Señor de todas estas
circunstancias, el nuevo recurso oculto para la vida que está a disposición de
los creyentes, pero acerca del cual el mundo no sabe nada.
Esto hace que
haya sólo una pregunta que nos podemos hacer: ¿Por qué no creemos en esto? ¿Por
qué actuamos de la misma manera que lo hizo Pedro, que incluso después de haber
experimentado el poder de Dios para caminar por encima de sus circunstancias,
pierde la fe y empieza a hundirse bajo las olas? Usted puede siempre reconocer
al hombre o la mujer que ha aprendido este secreto, que da la bienvenida al
Señor en la barca de la dificultad, que ha escuchado Su Palabra: “Soy yo; no
temas”.
Cuando
aceptemos este hecho, descubriremos que se refleja incluso en nuestro rostro.
Las personas que han descubierto esto tienen una paz y una tranquilidad en su
mirada incluso cuando las cosas salen mal. Tienen una confianza en que al final
todo saldrá bien para que se cumpla el propósito que Dios pretendía que
tuviese. No hay ni una palabra de queja o de descontento. Consideran las
circunstancias como necesarias en cuanto a lo que Dios quiere hacer en sus
vidas, que es siempre para su propio bien, para su felicidad definitiva, y las
aceptan. Es una alegría verse rodeados de estas personas. Cuando usted intenta
animarlas, se encuentra usted con que son ellas las que le animan a usted.
¿Sabe usted por qué? Es porque ya han invitado a Jesús a subir en su barca.
Cuando las personas hacen esto, descubren que ya han llegado a la meta a la que
el resto de nosotros todavía está luchando por alcanzar. Ellos ya han llegado y
han encontrado amor, gozo y paz.
Es por este
motivo que estos relatos se encuentran en las Escrituras, para enseñarnos los
recursos escondidos de la vida, el lugar al que acudir rápidamente cuando las
cosas nos abruman y nos sentimos presionados, y esto es algo que no debemos
reservar tan sólo para afrontar las grandes pruebas en la vida. Está a nuestra
disposición en cualquier momento de presión o cualquier grado de ella. Cuando
aceptamos esto a ese nivel, descubrimos una nueva creación, un nuevo recurso
acerca del cual el mundo no sabe nada.
ORACIÓN. Señor, permite que entienda de nuevo
los recursos internos que hacen posible que mantenga la calma y la confianza en
medio de inquietudes y peligro. Señor, ayúdame a manifestar esto como un
testimonio de Tu presencia.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. Cuando nuestras
vidas se ven estremecidas por una turbulencia de alcance mundial, añadida a las
tensiones de la vida diaria, ¿dónde acudimos para encontrar la paz de nuestro
corazón y nuestra alma? ¿Ocupa totalmente el Príncipe de Paz
nuestra vida?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU
PRESENCIA")


