“La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como
el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.” Juan 14:27b
Al leer los
periódicos nos vemos forzados a confesar que es difícil vencer los sentimientos
de temor. Quizá es por eso que tanta gente ya no los lee.
En los últimos
años, el temor se ha generalizado, y a veces parece como si no hubiera forma en
que pudiéramos escapar de él. El temor lo sufren tanto las personas comunes,
como los que aparentemente 'lo tienen todo'.
¿Le importaría
un ejemplo? Espero que no.
A pesar de
haber sido uno de los hombres más poderosos del mundo, Stalin, el famoso
dictador de Rusia, vivió en constante temor de ser envenenado o asesinado. Es
por ello que tenía ocho dormitorios en los cuales se podía encerrar y sentir
tan seguro como en el tesoro de un banco.
¿Por qué ocho
dormitorios? Porque quería asegurarse que nadie supiera en cuál de ellos estaba
durmiendo, así evitaba la posibilidad de que alguien lo asesinara durante la
noche.
En mis viajes
nunca encontré que alguno de los lectores de estas Devociones Diarias tenga una
casa que le permita escapar de sus temores cambiando de un dormitorio a otro.
Sin embargo,
algunos de nosotros hemos equipado nuestros hogares con alarmas contra
ladrones; otros portamos armas, y la mayoría de nosotros trata de alejarse de
los vecindarios peligrosos.
Y aún después de tomar todas las precauciones que
podemos, nos vemos forzados a admitir que el temor permanece.
Lo que es razón
para admitir que necesitamos un Salvador. Es cierto que el conocer a Jesús no
nos garantiza que todo será color de rosa, y no significa que no habrá razones
para estar asustado.
Pero por otro
lado, si Jesús es nuestro Salvador y nos acompaña constantemente como lo
prometió, podemos estar seguros que ninguna maldad de este mundo va a tener la
palabra final sobre nuestras vidas.
Recuerde, Jesús
es quien conquistó al pecado, a Satanás y a la muerte. Su victoria nos asegura
que este mundo simplemente no tiene ni punto de comparación con nuestro Divino
Protector.
Y esa, queridos
lectores, es la especial fuente de consuelo que todos nosotros necesitamos en
este mundo de temor.
ORACIÓN: Amado Señor, tú eres mucho más
poderoso que todas las maldades de este mundo. Te doy gracias por haberte
entregado a ti mismo para liberarme y protegerme. En el nombre de Jesús. Amén.
De una devoción
escrita originalmente para "By the Way".
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


