“¡Yo deseo que Job sea ampliamente examinado, a
causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos!” Job 34:36 (Lea:
Job 34-35)
La cosa
únicamente relacionada con la presentación de Eliú es que no intenta hablar
basándose en su experiencia. No es un anciano al que la vida le ha enseñado
ciertas lecciones. Lo que afirma es que está hablando basándose en lo que Dios
le ha enseñado por medio del Espíritu y, por lo tanto, está compartiendo lo que
percibe y la sabiduría de Dios. Y al desarrollarse el discurso de Eliú, vemos
que es verdad. Concuerda con la revelación de Dios en otras partes de las
Escrituras, de manera que Dios está hablando y contestando algunos de los
clamores del atormentado corazón de Job por medio de este joven.
Lo que Eliú
está diciendo aquí es que Job está evidentemente hablando por ignorancia acerca
de la naturaleza y el verdadero carácter de Dios y, por lo tanto, necesita más
tratamiento. “¡Oh, que Job pudiese ser probado hasta el límite!”, dice. No
desea esto porque quiere aumentar la agonía de Job, sino tan solo porque cree
que esto hará que Job se encuentre con la verdad, de modo que pide que las pruebas de Job continúen hasta que pueda ver
lo que está haciendo.
Job es un
hombre justo. Su corazón es noble, desea servir a Dios, pero cree que puede
hacerlo por medio de sus propios esfuerzos justos. La lección más dura que
tiene que enseñar Dios a los seres humanos es la lección de ver el mal en lo
que creemos que es solo bueno. Siempre pensamos que nuestros esfuerzos por
obedecer la verdad, tal y como nosotros la entendemos, es aceptable a Dios. La
lección más dura en la vida es aprender que nuestra justicia es como trapo de
inmundicia (véase Isaías 64:6). Lo único que jamás será aceptable a Sus ojos es
solo la dependencia en Su don de justicia. Esto es lo que Job está aprendiendo
por fin. Es la lucha de Romanos 7 aquí en el Antiguo Testamento. Pablo, cuyo
corazón era justo, desea hacer lo que deseaba Dios y estaba haciendo lo mejor
que podía para lograrlo, pero todo se vino abajo, y clamó: “¡Miserable de mí!
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). Y la palabra de fe
dice: “es don de Dios” (Efesios 2:8). Somos justos, no porque intentemos serlo,
sino aceptando lo que Dios ha dicho que es Su don de justicia.
Job está aprendiendo que su justicia no es algo que
logra por medio de sus propios esfuerzos aquí. Recuerde usted que Dios le
dijo a Satanás: “Fíjate en mi amigo Job; ve lo que puedes hacer con él”. Dios
tenía algo que enseñar a este hombre, y tal vez sea esto lo que Dios nos está
diciendo a muchos de nosotros. Cuando creemos que nuestro corazón es
absolutamente recto ante Él, no hemos logrado entender la única base sobre la
que podemos ser justos ante Él, y es por eso que con frecuencia nos encontramos
con problemas.
ORACIÓN. Padre, mi corazón es humilde al ver lo
poderosos que son Tus caminos. ¡Qué Ser tan maravilloso eres, Señor! Ayúdame a
ocupar el lugar del que está aprendiendo y que aprenda por medio de la
humildad, para que pueda ser fuerte por Tu amorosa gracia.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. ¿Hemos
aprendido nosotros la dura lección de que nuestras mejores obras ante nuestro
amoroso Padre, cuando las hacemos según nuestra propia fuerza aparte del
Espíritu, son una abominación para el Señor?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU PRESENCIA")


