“Somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó.” Romanos 8:37
A todos nos
gustaría caminar en total libertad de las cosas que alguna vez nos acosaron.
Esto podría ser un pecado particular o un bagaje emocional de algún tipo.
Incluso una profunda traición o una serie de desengaños pueden levantar un muro
y llevarte a un lugar de cautiverio que te paralice en tu caminar con Dios.
¿Cómo puedes
liberarte y mantenerte libre de la esclavitud? ¿Hay alguna manera de encontrar
una victoria gloriosa, sostenida y poderosa en Jesucristo?
Algunos
recurren a la consejería en un esfuerzo por liberarse, pero puede tomar diez o
quince años lograr, a través de la consejería, lo que Jesús puede hacer en un
instante. Y cuando él obra en nosotros,
hace un trabajo duradero. Él nos libera y hace que continuemos caminando en esa
libertad.
Cuando Dios
llamó a Nehemías para ir a Jerusalén a reconstruir los muros, a todos les
pareció que tomaría mucho tiempo. Su pueblo era en su mayoría esclavos y
sirvientes y no tenían muchos recursos. Sin embargo, tenían una pasión por las
cosas de Dios y se enfocaron en trabajar. A pesar del hecho de que Satanás
trató de obstaculizar su trabajo de muchas maneras, ellos no se distrajeron de
los propósitos de Dios y pudieron reconstruir los muros de la ciudad en sólo
cincuenta y dos días (ver Nehemías 6:15).
Esos muros que
habían sido derribados fueron restaurados porque Nehemías mantuvo sus ojos en
el Señor y se opuso a los poderes del infierno. Del mismo modo, te animo a
poner tus ojos en Jesús y dejar que él te afirme. Determina en tu corazón: “No
se trata de mí, se trata de Jesús. Mis propósitos, mis planes y mis ambiciones
están bajo sus amorosas órdenes. Gracias a él y a su gran sacrificio, él
afirmará mis pasos y yo andaré en libertad”.
GARY WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


