“Porque yo sé
los planes que tengo para vosotros, declara el Señor, planes de bienestar y no
de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11
Dios nos ama mucho. Este principio está perfectamente
establecido a través de toda la Biblia y se encuentra resumido en un versículo
conocido por todos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna.” (Juan 3:16). Es tan imposible describir el amor de Dios para con
nosotros, que el apóstol Juan simplemente pudo escribir “De tal manera amó Dios
al mundo...” ¿Cómo poder expresar con palabras el amor de Aquel que entregó a
su único Hijo para que sufriera una muerte tan horrible en la cruz, con el fin
de salvar de la condenación eterna a un mundo que le había dado la espalda?
Si bien el amor de Dios es muy grande, así también lo es
su deseo de que vivamos vidas victoriosas llenas de paz y felicidad. El pasaje
de hoy nos habla de los planes que Dios tiene para sus hijos. Son "planes
de bienestar" con el fin de darnos "un futuro y una esperanza."
Lamentablemente muchas veces nos perdemos de esas bendiciones que Dios tiene
para nosotros, simplemente porque actuamos siguiendo nuestra propia dirección
en lugar de buscar la dirección de aquel que conoce perfectamente el camino que
nos lleva a disfrutar de ese futuro de felicidad.
Un hombre contó una historia de su juventud que ilustra
la necesidad de incluir a Dios en nuestros planes y decisiones de cada día.
Dijo que un día se reunieron con él dos amigos suyos que eran hermanos.
Aquellos hombres lo invitaron a unírseles en un proyecto comercial, el cual le
explicaron detalladamente. La inversión inicial era sólo de 300 dólares, en
partes iguales de $100 cada uno. Este hombre escuchó la propuesta, pero
respondió: “No, no creo que eso tenga éxito.” Y así terminó la conversación. Al
cabo de los años, aquel hombre pudo comprobar la magnitud de su error al no
seguir la dirección que los dos hermanos le propusieron. Lo que sucedió es que
aquellos dos hombres, los hermanos Hertz, siguieron con el proyecto y fundaron
la muy conocida compañía de renta de automóviles que lleva su nombre. Por sólo
cien dólares, este hombre pudo haber sido el dueño de la tercera parte de esta
multimillonaria empresa.
Ciertamente no todos los negocios que alguien nos propone
van a tener el mismo éxito, pero todos los planes que provienen de Dios tienen
un exitoso futuro totalmente garantizado. Para no perdernos de esas preciosas
bendiciones es necesario que vivamos en una constante comunión con Dios, de
manera que podamos conocer su voluntad en nuestras vidas. Si no entendemos sus
instrucciones no podremos seguir el camino que él tiene preparado. Muchas veces
creemos entender que Dios quiere que hagamos algo determinado. Pero a lo mejor
no es el Señor el que está hablando; a lo mejor somos nosotros mismos, la
carne, que nos está comunicando algo que nosotros deseamos escuchar. O vaya
usted a saber que otra voz estamos escuchando. Por eso tenemos que ser
extremadamente cuidadosos.
Constantemente están pasando por encima de nosotros una
gran cantidad de ondas radiales, señales electrónicas que nosotros no podemos
captar. Sin embargo, si encendemos un radio podemos escuchar lo que alguien en
la estación que sintonicemos está hablando. ¿Por qué? Porque el radio es un
instrumento que está preparado para recibir esas señales. Por eso a los radios
se les llama receptores. Dios nos habla constantemente, pero si nosotros no
tenemos nuestros oídos espirituales listos para captar “las señales” del Señor,
no vamos a entender lo que él quiere que hagamos con el fin de llevar a cabo
sus planes en nuestras vidas.
¿Quieres estar en perfecta sintonía con Dios? ¿Quieres
conocer sus planes para tu vida y disfrutarlos? Busca su rostro diariamente en
oración. Lee su palabra todos los días. Medita en ella. Hazla parte de tu vida
diaria. Y verás como poco a poco te resultará más fácil discernir la voluntad
de Dios y disfrutar de los planes que él tiene para tu vida.
ORACIÓN: Padre santo, gracias te doy por los planes que tú tienes
para mí. Dame un oído fino y un corazón receptivo para escuchar y obedecer tus
instrucciones, y que esos planes se hagan realidad en mi vida. En el nombre de
Jesús, Amén.
ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")


