TIEMPO DE VALORAR LA LIBERTAD
“Pero esto sucede para que se cumplan las
Escrituras. Todos los discípulos dejaron solo a Jesús, y huyeron.” Marcos 14:50
(Leer: Marcos 14:43-50)
La vida en la
cárcel es tan horrible que solamente alguien que ha estado preso lo puede describir.
El problema es que en algunos casos personas inocentes son lanzadas a la
cárcel, como ocurrió con el norteamericano, Glenn Ford. Después de 30 años en
la prisión fue liberado en 2014. ¿Qué puede hacer un hombre de 64 años que ha
pasado la mitad de su vida encarcelado? En las grandes ciudades ya casi no hay
lugar para los presos. Cada día los presidios se transforman en depósitos de
gente de lo peor y junto con ellos a veces hay personas no tan culpables o sin
culpa alguna. Eso no es novedad. Jesús de Nazaret, quien vivía para ayudar y
sanar a las personas, fue arrestado por envidia, juzgado de manera irregular durante la noche y asesinado. Y aún más:
fue abandonado por sus compañeros.
Sabemos que es
difícil estar asociado con una persona sospechosa, pero no debemos nunca
abandonar a los presos. Si hay personas que necesitan apoyo son ellos.
Necesitamos saber que tal vez seamos la única puerta de salida a una vida
normal. Jesús nos exhorta a visitar a los presos y a los enfermos, dar comida a
quien tiene hambre o bebida a quien tiene sed, y termina diciendo: “Les aseguro
que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por
mí lo hicieron”.
ORACIÓN: Padre nuestro que estás en el cielo,
consuela a los detenidos. Que podamos visitarlos y sostenerlos siempre. Amén.
MINISTERIO REFORMA - (DEVOCIONAL “CADA DÍA”)


