CUIDA DE TU CUERPO
“En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su
esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo.” Efesios 5:33 (Leer:
Efesios 5:22-33)
Conocida como
la profesión más antigua del mundo, la prostitución es una de las más
degradantes actividades que uno puede practicar. La sociedad del siglo pasado
decía que la prostitución era un mal necesario, pero, ¿desde cuándo una cosa
mala es necesaria? Nuestra misión como siervos de Jesucristo es predicar su
palabra a las mujeres y hombres que practican este estilo de vida. Necesitamos
recordar a la gente que Dios creó al hombre y a la mujer para que vivan juntos
y como una sola carne por medio del matrimonio. Los que son casados, vivan como
tales, fieles a su pareja y no sean obstáculos a sus hijos. Si eres soltero y
no consigues contener tus impulsos sexuales, debes casarte. Pero nadie tiene el derecho de profanar el
cuerpo, porque el cuerpo es el templo del Espíritu Santo de Dios.
Existen
innumerables formas de prostitución, tales como la prostitución moral, como
cuando no honras tu cargo político. Hay también la prostitución espiritual que
ocurre cuando abandonas a Dios y vas al encuentro de Satanás o de otros dioses
o ídolos. Debemos tener en cuenta siempre los principios establecidos por
nuestro Señor Jesús, porque el castigo viene tarde o temprano a los que son
desobedientes a la palabra. ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios
viviente!
ORACIÓN: Bondadoso Dios, pedimos que restaures
a aquellos que se han entregado a la prostitución. Sana a todos. Amén.
MINISTERIO REFORMA - (DEVOCIONAL “CADA DÍA”)


