“De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2ª Cor 5:17
Dan y Cindy
eran una joven pareja cristiana que se estaba preparando para el ministerio en
el campo misionero. Entonces la tragedia cayó: Cindy fue violada. Por más que
ella trataba de regresar a su vida normal, Cindy no podía deshacerse de los horribles recuerdos y sentimientos de
su experiencia.
Seis meses
después de la tragedia, Dan y Cindy asistieron a una conferencia en la iglesia
donde yo estaba hablando. Durante la conferencia Cindy me dijo con lágrimas
“Neil, yo sé que Dios puede convertir todo en un bien, pero ¿cómo va a hacer
eso?”
“Espera un
minuto Cindy” le dije, “Dios dispone todas las cosas para bien, pero Él no hace
algo malo bueno, lo que te sucedió fue malo. Lo bueno de Dios es mostrarte cómo
puedes caminar a través de tu crisis y salir de ahí como una mejor persona”.
“Pero no puedo
separarme de mi experiencia” ella sollozó. “He sido violada Neil, y seré una
víctima de eso toda mi vida”.
“No Cindy”
insistí, “la violación te sucedió, pero no ha cambiado quien eres y tampoco
tiene el poder de controlarte. Fuiste víctima de una tragedia horrible, pero si
tú te ves solamente como una víctima de violación por el resto de tu vida,
nunca serás libre. Tú eres una hija de Dios. No puedes arreglar el pasado, pero
puedes ser libre de él”.
Todos nosotros
tenemos una serie de experiencias traumáticas, hirientes de nuestro pasado que
nos han marcado emocionalmente. Quizá hayas crecido con un padre abusivo física,
emocional o sexualmente. Cualquier número de eventos traumáticos emocionales
pueden atestar tu alma con cargas emocionales que parecieran limitar tu madurez
y bloquear tu libertad en Cristo. Debes renunciar a esas experiencias y
mentiras que te han controlado y perdonar a aquellos que te han ofendido.
Como cristiano,
tú eres el principal producto de la obra de Cristo en la cruz. Eres
literalmente una nueva criatura en Cristo. Tu antiguo yo se ha ido, tu nuevo yo
está aquí.
ORACIÓN. Padre, gracias por disponer todas las
cosas para el bien en mi vida, aún los efectos de ataques del enemigo lanzados
para dañarme y destruirme, en el nombre de Jesús, amén.
NEIL ANDERSON - (DEV. "VIDA NUEVA PARA EL MUNDO”)


