“Dadlo al que tiene al que tiene diez” Mateo 25:28
¿Recuerdas a
los tres siervos de la parábola de Jesús que recibieron una suma de dinero para
invertirla? Los primeros dos doblaron la cantidad, pero el tercero la enterró.
Los dos primeros fueron ascendidos y el tercero despedido. “A este criado
inútil arrojadlo fuera ... Allí llorará” (Mateo 25:30 BLP). ¿Acaso hay
incentivo mayor que arriesgarte por fe basándote en lo que Dios te ha
prometido? Dirás: ‘Ya, ¿y si fracaso?’. Pongámoslo así: Como hijo redimido de
Dios tienes una red de seguridad por debajo que te protege en caso de caída.
Pero si tu reputación y tu autoestima van ligadas a alguna iniciativa fallida,
no tendrás ganas de intentarlo otra vez. Igual que un atleta de élite retrocede
para coger impulso y correr más rápido, tal vez unos pasos atrás ahora te
propulsarán más adelante.
Algo más a
considerar: La forma en que Dios evalúa nuestros logros no coincide con la de
la gente. Muchas veces, un fracaso a los ojos de los hombres es un logro a los
ojos de Dios. ¿Te acuerdas de Noé? Antes del diluvio parecía un loco fracasado
pero después se convirtió en el hombre con mayor éxito de la Tierra. La
recompensa más gratificante no es que los hombres te den el visto bueno, sino
que Dios te diga: “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21). ¡Arriésgate!
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


