lunes, 24 de octubre de 2016

Purificación del templo 24 octubre





Año 1 - Semana: 43 - Día: 3



LEE Juan 2:13-25 Quitemos lo que impide la comunión con Dios.


MEDITA. Si Jesús se pasease hoy en día por nuestros templos, ¿volvería a repetir las palabras que profirió a los comerciantes? Probablemente nos diría lo mismo: "Quitad de aquí esto y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado" (16). Al igual que en aquel entonces, muchos están dejando el propósito principal de nuestro acercamiento al Señor (adorar) y de nuestra razón de congregarnos (evangelizar, edificar) para dar lugar a propósitos secundarios, personales. Hoy en día, muchos acuden al templo para establecer relaciones personales y lograr ventajas comerciales, sociales, políticas, etc. Otros sólo acuden para escuchar buena música y pasar un buen rato. ¿Y tú?

La reacción de Jesús no se hizo esperar al encontrar el templo convertido en un mercado. Él no lo toleró (15). Jesús conocía muy bien qué es lo que los motivaba a estar en el templo (25). No era adorar al Señor. Él sabia que su único interés no era precisamente servir, sino más bien servirse de los demás, lucrar con las necesidades de otros y sacar ventaja de su posición. Jesús censuró esta maldad. Tales prácticas eran un insulto a Dios y denigraban el templo.

Pensando en el templo, recordemos al apóstol Pablo escribiendo a los corintios “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo...?” (1ª Co. 16:19a). ¿Necesitas que Jesús purifique tu vida? El derramó su sangre en la cruz y ésta nos limpia de todo pecado. (1ª Jn. 1:7b)


APLICA. ¿Tu vida es como un mercado? ¿Hay algo que tienes que quitar de ella porque ofende a Dios? ¿Cuál es tu propósito cada vez que te congregas o haces algo para el Señor? ¿Te deleitas en servir o te sirves de los demás?


ORA. Señor, purifica mi vida y reina en ella.



UNIÓN BÍBLICA INTERN. - (Dev. “ENCUENTRO CON DIOS”)









TRADUCCIÓN