lunes, 24 de octubre de 2016

Curso básico D. Cristiana (Parte 21) 24 octubre (41)



CURSO BÁSICO DE LA DOCTRINA CRISTIANA (NIVEL 1)



Por el Dr. Juan S. Boonstra







PARTE 21


21. EL BAUTISMO.

La iglesia, que ya hemos estudiado en la lección anterior, tiene dos sacramentos: el Santo Bautismo y la Santa Cena. En ésta y la próxima lección hemos de considerar esos dos sacramentos. Pero, principalmente, será necesario aclarar qué es un sacramento, para luego considerar los dos sacramentos por separado. Dice un diccionario que un sacramento es "el signo sensible de un efecto interior y espiritual que Dios obra en nuestras almas". Hay aquí pues dos cosas: algo interior, y algo que se ve o se percibe. El término "sacramento" no aparece en la Biblia. Su uso se debe a dos razones históricas: El juramento de obediencia que un soldado prestaba a su comandante se llamaba un "sacramento". Además, en una traducción de la Biblia, la palabra "misterio" se tradujo como "sacramento". Y así se empezó a usar la palabra para designar los dos ritos o ceremonias que Cristo instituyó para su iglesia. Porque esos sacramentos son una especie de juramento de obediencia y también tienen algo de misterioso. Un sacramento pues es "una institución de Cristo en la cual con símbolos sensibles se representa y sella la obra de Dios en el creyente y éste a su vez expresa fe y obediencia a Dios". El bautismo es una de esas instituciones.

1. Es una institución de Cristo. Conviene recalcar que se considera sacramento sagrado únicamente a algo que Cristo ha instituido. Ahora bien, el bautismo fue instituido por Cristo mismo poco artes de ascender al cielo cuando dijo a sus discípulos: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt: 28:19)

2. Es una continuación del sacramento de la circuncisión en el Antiguo Testamento. En Israel todos eran circuncidados para poder así pertenecer al pueblo de Dios. En el Nuevo Testamento la circuncisión desaparece y se instituye en su lugar el Santo Bautismo. Es el mismo sacramento; sólo que la forma ha cambiado, porque no hay ya necesidad del derramamiento de sangre.

3. Es un símbolo. Quiere decir que el bautismo de por sí no hace nada. Sólo simboliza, representa algo que está ya hecho o que debe hacerse. Muchos creen que para poder entrar al cielo es indispensable estar bautizado. Pero no es así. Sólo la fe en Cristo Jesús puede salvar. El bautismo sólo simboliza el lavamiento de los pecados del que es bautizado.

4. Tiene elementos externos o sensibles. En este sacramento el elemento visible, que se usa para simbolizar lo interno e invisible, es el agua. Así como el agua se utiliza para limpiar el cuerpo, también se usa en el bautismo para simbolizar el lavamiento de los pecados.



A. PARA QUIÉNES ES EL BAUTISMO.


¿Quiénes deben ser bautizados? La respuesta inmediata y clara es que solamente los creyentes en Cristo pueden recibir el bautismo. Y ellos deben recibirlo porque Cristo así lo ordenó. Pero hay dos clases de individuos entre los que deben ser bautizados:
 
1. Bautismo de adultos. Cuando Jesús ordenó a sus discípulos bautizar, seguramente El estaría pensando más bien en los adultos que se convertirían. Estos deben recibir el bautismo como el símbolo del lavamiento de sus pecados. Estos deben creer primero, luego bautizarse.

2. Bautismo de infantes. Puesto que el bautismo es la continuación de la circuncisión también hay que bautizar a los niños. Pero ¿se debe bautizar a todos los niños? No; solamente a los niños de padres creyentes, de acuerdo con la promesa de Dios a Abraham, el Padre de todos los creyentes: ". . .estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones. . .." (Gn.17:7).


NOTA: NOTA IMPORTANTE SOBRE EL BAUTISMO DE LOS INFANTES: En el punto “Bautismo de infantes”, página 55,  los autores del programa “Avance Bíblico” no estamos de acuerdo con nuestro muy respetado autor de este excelente curso “Curso Básico De La Doctrina Cristiana”.

Él declara que el bautismo es la continuación de la circuncisión que Dios ordenó para los varones infantes de las familias de Israel, el pueblo del pacto. Creemos que no. Creemos más bien que la continuación de la circuncisión ahora después de la venida de Cristo es el nuevo nacimiento, un corazón nuevo. Tratando del pueblo de Dios ahora en estos tiempos Pablo escribió en Romanos 2:29 que “es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios”. O, como el mismo autor escribió en Filipenses 3:3: “…Nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne…”
 
El autor de nuestro libro de estudio escribe con toda razón que Abraham es el padre de todos los creyentes. Sí, la simiente de Abraham, los que son creyentes como él lo era, debe ser bautizada ahora como señal de ser creyentes, pues, hablando Pablo de los creyentes, Gálatas 3:6-8, dice lo siguiente: Así Abraham CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIA. Por consiguiente, sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham: EN TI SERAN BENDITAS TODAS LAS NACIONES. Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente.

Es decir, el bautismo ahora, a diferencia de la circuncisión de antes, es sólo para los creyentes;  no es para los creyentes y sus hijos infantes, pues estos aún no pueden creer.

En los tiempos del Antiguo Testamento, todo hijo nacido de padres israelitas fue israelita, y, por eso, debía ser circuncidado. Pero ahora, los hijos de los cristianos no son cristianos por razón de haber nacido de padres cristianos, sino que llegan a ser cristianos sólo cuando por la gracia de Dios crean personalmente en el Salvador Jesucristo. Como dice Juan 1:12 y 13, “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,  que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios”.

El pacto que Dios hizo con Abraham rige todavía, pero rige sólo en su auténtico sentido espiritual. Dios siempre quería enseñar aun en los tiempos de Abraham que sólo los creyentes gozaban de una relación espiritual con Dios. Los profetas se quejaron en nombre de Dios porque la gran mayoría de los israelitas se acercaba a Dios  con sus palabras, y le honraban con sus labios, pero alejaban de Él su corazón, y su veneración hacia Él fue sólo una tradición aprendida de memoria.  (Isaías 29.13, y véase Mateo 15.7-9). El pacto con Abraham incluía algunos privilegios especiales externos, pero estos sin la fe en Cristo no garantizaban bendiciones espirituales. Ahora existe solamente la esencia del pacto, es decir, la paz con Dios mediante la fe en Cristo. Sólo los creyentes son bendecidos con el creyente Abraham, Gálatas 3:9. Por esta razón no debemos bautizar a los niños que aún no han creído, sino sólo cuando por la gracia de Dios lo hayan hecho. No son de Dios sino hasta cuando crean en Cristo. Esto es lo contrario a lo que afirma el autor en nuestro texto de estudio.
 
Que a los niños les enseñemos insistentemente el evangelio, porque la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios, Romanos 10:17. ¡Qué privilegio es nacer en hogar cristiano donde uno puede escuchar las buenas nuevas de Cristo!




B. LO QUE DEMANDA EL BAUTISMO.


1. De los padres. Los padres que bautizan a sus hijos prometen ante Dios y la congregación que educarán a esos hijos en las doctrinas del Señor y que utilizarán todos los medios a su alcance para ese fin. Los padres deben recordar, en primer lugar, que han hecho una promesa ante Dios y que son responsables por ello. Esos niños son sus hijos, pero más que eso, son de Dios.


2. De los adultos que se bautizan. Al recibir el bautismo una persona adulta confiesa su fe en Cristo y se declara su seguidor. Debe, en consecuencia, seguir a Jesús y obedecerle. De lo contrario nada vale su bautismo. Si es hijo de Dios, debe vivir como tal.


3. De los niños bautizados. Aunque al momento de recibir el bautismo los niños no comprenden, ellos tienen también una gran responsabilidad ante Dios cuando llegan a edad de discernir y comprender. Siendo el niño aceptado como hijo de Dios, su bautismo debe conducirlo hacia la confesión de fe, con la cual entrará por voluntad propia a ser miembro de la iglesia de Cristo.


Conteste por escrito las siguientes preguntas:


1. ¿Cuántos sacramentos hay?
2. ¿Quién instituyó el bautismo?
3. ¿Es indispensable el bautismo para salvarse?
4. ¿Qué simboliza el bautismo?
5. ¿Quiénes deben recibir el bautismo?
6. ¿Qué demanda el bautismo de los niños bautizados?












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