“Se llenan de
savia los árboles de Jehová” Salmo
104:16
Sin savia, los árboles no pueden florecer, ni aun existir. La vitalidad es
esencial para el cristiano. Para que podamos ser árboles del Señor debe, en
nosotros, haber vida -ese principio vital- que nos comunica el Espíritu Santo.
El mero nombre de cristiano es sólo cosa muerta; tenemos que estar llenos del
espíritu de la vida divina. Esta vida es misteriosa. Nosotros no entendemos la
circulación de la savia; no conocemos la fuerza por la cual asciende ni aquella
por la que desciende. Así también la vida que está en nosotros es un sagrado
misterio. La regeneración es obrada por el Espíritu Santo, que entra en el
hombre y llega a ser la vida del hombre. Esta vida divina en el creyente se
nutre, después, de la carne y de la sangre de Cristo, y se sostiene así con
alimento divino, pero nadie puede explicarnos de dónde viene y adónde va. ¡Qué
cosa secreta es la savia! Las raíces se introducen en el suelo con sus fibras,
pero no las podemos ver cuando absorben los diversos gases o cuando transforman
el mineral en vegetal. Esta obra se realiza bajo tierra, en oculto.
Nuestra raíz es
Cristo Jesús, y nuestra vida está escondida en él; este es el secreto del Señor. La raíz de la
vida cristiana es, como la vida misma un secreto. ¡Cuán permanentemente activa
es la savia en el cedro! En el cristiano, la vida divina está siempre llena de
energía, pero esa energía no siempre lleva fruto, si no obra interiormente. Los
dones del creyente no están todos en constante actividad, pero su vida interior
nunca cesa de latir. El creyente no está siempre trabajando por el Señor, pero
su corazón vive siempre en él. Como la savia se manifiesta produciendo las
hojas y los frutos del árbol, así los dones de un verdadero cristiano se
exteriorizan en su conducta y en su conversación. Si hablas con él, no puede
dejar de hablar de Jesús. Si observas sus actos, verás que él ha estado con
Jesús. Tiene en su interior tanta savia, que debe llenar con vida su conducta y
conversación.
CHARLES
SPURGEON - (Dev. “LECTURAS MATUTINAS”)


