“Echad de
vosotros todas vuestras transgresiones […], y haceos un corazón nuevo y un
espíritu nuevo…” Ezequiel 18:31 (Ezequiel 18:25-32)
Mi hijo compró un pequeño robot y se divertía
programándolo para que hiciera tareas sencillas: avanzar, detenerse y
retroceder. Incluso, hacía que sonara y reprodujera ruidos. El robot hacía
solamente lo que mi hijo le decía. Nunca reía espontáneamente ni giraba en otra
dirección, ya que no podía elegir.
Cuando Dios creó al ser humano, no hizo robots. Nos hizo
a su imagen: podemos pensar, razonar y decidir; escoger entre el bien y el mal.
Incluso, si solemos desobedecer a Dios, podemos decidir cambiar.
Cuando los antiguos israelitas estuvieron en problemas
con Dios, Él les habló por el profeta Jeremías, diciendo: «Convertíos, y
apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de
ruina. […] haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ezequiel 18:30-31).
Esta clase de
cambio puede producirse mediante una simple decisión, en el poder del Espíritu
Santo (Romanos 8:13). Quizá implique decir que no
en un momento crucial. No al chisme, no a la codicia, no a los celos. No a
____________ (completa el espacio). Si conoces a Jesús, no eres esclavo del
pecado. Puedes escoger cambiar y, con la ayuda de Dios, comenzar hoy con esta
transformación personal.
Dios, todo es posible contigo. Con el poder del Cristo
resucitado, ayúdame a dar el primer paso a una vida de devoción a ti.
Para empezar de nuevo, pídele a Dios un nuevo corazón.
(La Biblia en
un año: 1ª Timoteo 4:1-16)
JENNIFER BENSON
S. - (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN
DIARIO")


