Vivimos en los días de
la preparación final. En el cielo, el infierno y la tierra una tremenda
actividad está erupcionando a medida que la creación se anticipa a la
culminación de la historia del hombre.
Si el Espíritu Santo
quitara las escamas de nuestros ojos, nosotros, los creyentes estaríamos
gozosos y horrorizados al mismo tiempo por lo que veríamos. Clamaríamos:
"¿Qué está sucediendo? ¿Por qué están todos tan apresurados, tan
determinados, tan intensos? ¿Qué está a punto de suceder?"
¡Ahora mismo los cielos
están encendidos de anticipación! Sin lugar a dudas, un conflicto final está en
camino, un tiempo en el que todos los enemigos serán puestos debajo de los pies
de nuestro Señor. ¡Dios está muy ocupado en este preparativo!
Si el velo que está
separando lo físico de lo espiritual pudiera ser levantado por un momento, ¡qué
escenario tendríamos ante nuestros ojos! Por donde miráramos, veríamos que se
están llevando a cabo preparativos. Estos preparativos sólo pueden ser vistos
cuando se nos permiten ver destellos en lo eternal. Y, sin especular, podemos
ver lo que Dios ha revelado en Su Palabra acerca de esta preparación final que
se lleva a cabo en el cielo.
Apocalipsis 6:1 dice
que el Cordero abrió un sello y hubo "voz de trueno". Pero, más adelante, aparece una de las
declaraciones más alucinantes de toda la Palabra de Dios: "Se hizo silencio en el cielo como por
media hora" (Apocalipsis 8:1).
Ningún ser angelical
clamaba: "¡Santo, Santo!" Ningún coro cantaba, ¡ningún sonido era
oído en todo el reino eterno de Dios! Literalmente, los cielos fueron sacudidos
por este trueno santo, pero luego Dios estuvo en silencio. ¿Por qué el
silencio? y, ¿por qué media hora?
El profeta Zacarías nos
provee una clave: "Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa,
y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha
levantado de su santa morada" (Zacarías 2:12-13).
Acá vemos a Dios listo
para reclamar Su heredad. Todas las cosas han sido puestas en su lugar. Delante
de Él, de pie, se encuentran siete ángeles de juicio, esperando instrucciones
para ir y castigar la Tierra. El tiempo señalado desde la fundación del mundo,
ya ha llegado.
Las palabras usadas en
las Escrituras, acá hablan de un silencio santo, de una gran calma antes de la
tormenta. Y este silencio es demasiado santo, demasiado incomprensible para la
mente humana. Ni siquiera podemos especular el porqué, en este período, justo
antes del juicio final, Dios en Su cielo, está en silencio.
DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)
DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


