Mostrando entradas con la etiqueta Devocional Shaw. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Devocional Shaw. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de diciembre de 2022

Oraciones sin estorbo 31 diciembre




“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 1ª Pedro 3:7


Este versículo, en la primera epístola de Pedro, provee la prueba más fehaciente que la vida espiritual no puede estar divorciada de la vida cotidiana. A pesar de que muchos cristianos viven dos clases de vidas totalmente diferentes dentro y fuera de la iglesia, para el Señor la vida es una sola. Cuando las vivencias de un discípulo en el mal llamado «mundo secular» contradicen las afirmaciones de la verdad que realiza cuando está reunido con la congregación de los santos, su relación con Dios queda profundamente afectada.

El ejemplo puntual que escoge el apóstol tiene que ver con la vida matrimonial. Es en este ámbito que mejor se puede evaluar el compromiso espiritual de una persona. Resulta sencillo «amar» a una persona con la que compartimos apenas unas horas por semana, pero es un verdadero desafío practicar el amor y la compasión con aquellas personas que no pueden ser fácilmente impresionadas por nuestras palabras. Por esto, Dios llama a la pareja a reservar para su vida de hogar las mejores inversiones de su vida espiritual, pues es allí donde podrán conocer las expresiones más profundas del compromiso con Cristo.

Esto no solamente tiene valor por lo que podemos aprender, sino también porque afecta nuestra posibilidad de relacionarnos con el Señor. En el caso de los maridos, Pedro señala que deben vivir sabiamente con sus esposas, de manera «comprensiva» según la versión de La Biblia de las Américas. Esto demanda de los hombres que ellos hagan el esfuerzo de entrar al mundo de sus esposas resistiéndose a la tendencia común de relacionarse con la esposa como si fuera otro varón. Cuando comienzan a entender la vida desde la perspectiva de ellas pueden comenzar a amarlas verdaderamente.

El proceso de acercamiento que demanda esta actitud comprensiva garantizará que sus oraciones no sean estorbadas. ¿A qué se refiere el apóstol con esta frase? Entiendo que habla de oraciones que fluyen con naturalidad delante del Padre, guiadas y energizadas por el Espíritu. Toda oración eficaz tiene su origen en la persona misma de Dios, por lo que orar sin impedimentos significa estar atento a las directivas y las cargas que proceden del corazón del Padre. Solamente los hombres que están haciendo a un lado su egoísmo natural podrán disfrutar de esta experiencia, y este proceso se ve afectado por la realidad cotidiana en el matrimonio.

El principio es aplicable a otras esferas de la vida. La persona que ora con un corazón lleno de amargura no podrá disfrutar de una vida espiritual plena. El discípulo que intenta relacionarse con el Señor mientras continúa en desobediencia a alguna palabra específica recibida por parte de Dios, seguramente no podrá entrar a su presencia con libertad. Es fundamental para todo hijo de Dios, y en especial para los que pastorean su rebaño, que no separemos el ámbito espiritual de nuestras actividades cotidianas. La mejor escuela para la oración es, precisamente, la de los momentos ordinarios de cada día.


PARA PENSAR. ¿Cómo es su vida en lo cotidiano? ¿Qué actitudes pueden ver los que le rodean? ¿Qué revela esto de la vida espiritual que usted practica?



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








viernes, 30 de diciembre de 2022

Recibir consejos 30 diciembre


“El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza” Proverbios 18:1 - LBLA


El libro de Proverbios contiene sabiduría y buenos consejos para quienes desean encaminar sus vidas conforme a los preceptos del Señor. El texto de hoy nos entrega una de las muchas perlas que están a disposición del pueblo de Dios.

La versión Dios habla Hoy, traduce el mismo versículo: «El egoísta sólo busca su interés, y se opone a todo buen consejo». El lenguaje es sencillo y directo, ofreciendo una descripción precisa del comportamiento que vemos a nuestro alrededor constantemente. Pero he aquí el peligro que corremos al leer el texto: podríamos estar tan concentrados en identificar a las personas que describe este versículo que descuidamos la oportunidad de realizar una reflexión personal al respecto, la cual podría ser mucho más provechosa para nosotros.

Resulta evidente que el que vive aislado solamente tiene interés en sus propias necesidades. Para cultivar un corazón compasivo y bondadoso es indispensable estar en contacto con otros. No obstante, el aislamiento es la tendencia natural de aquellos que han sido afectados por el pecado. Recuerde que lo primero que hicieron Adán y Eva, luego de pecar, fue esconderse el uno del otro y también de su Creador. Nosotros también, podemos estar rodeados de gente pero vivir aislados. Piense en el creyente que evita el contacto con el pecador, la congregación que evita el contacto con otras congregaciones, o las personas dentro de una misma congregación que solamente se juntan con los que son parecidos a ellos. El hecho es que el aislamiento ocurrirá sin esfuerzo alguno si no nos resistimos a la disposición natural de nuestro corazón.

El autor de Proverbios nos da una interesante pista acerca de cómo podemos evaluar si estamos evitando el contacto con los demás, o no. Nos dice que esta clase de persona «se encoleriza» contra todo consejo. La reacción no ha de sorprendemos, pues el que vive solo no disfruta de la sabiduría y amplitud de visión que solamente se pueden alcanzar en la interacción con los demás. Los consejos de otros inevitablemente entrarán en conflicto con sus propios intereses, por lo que siempre reaccionará en forma inapropiada. Por eso, es precisamente su reacción la que le puede dar la información más certera acerca del estado de su propio corazón.

PARA PENSAR. ¿Cómo reacciona usted cuando otros le dan consejos? ¿Los recibe con agrado? ¿Se enreda en argumentos y explicaciones para justificar su comportamiento? Su reacción puede ser la mejor forma de evaluar si usted está viviendo aislado o está cultivando relaciones de peso con las personas que son parte de su vida. Cuando llevamos tiempo en el ministerio pastoral es fácil comenzar a creer que solamente nosotros sabemos cómo deben hacerse las cosas. El líder sabio,  sin embargo, siempre estará abierto, no solamente a escuchar, sino también a incorporar los consejos de otras personas en su círculo de amigos.



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








jueves, 29 de diciembre de 2022

Una sana perspectiva 29 diciembre


 

“Mientras estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, y no necesitaba que nadie le explicara nada acerca del hombre, pues el sabía lo que hay en el hombre.” Juan 2:23-25


Qué fácil resulta para nosotros ser arrastrados por el entusiasmo momentáneo de las personas. Cuando vemos a personas responder con fervor a la proclamación de la Palabra, ofreciendo votos de entrega y renovado compromiso, se apodera de la iglesia una especie de fervor masivo. Afirmamos que Dios nos ha visitado o que hemos visto un gran mover del Espíritu en nuestro medio. Es, quizás, por esta razón que se ha convertido en un estilo, para muchos predicadores, llevar a las personas a manifestar su aprobación de la Palabra con decisiones públicas.

Las personas también respondían con entusiasmo al ministerio de Jesús. El evangelista nos dice que muchos creyeron al ver las señales que él hacía. No obstante, Juan aclara cuál fue la postura de Jesús frente a estas respuestas, basadas en las emociones del momento. El Hijo de Dios no se fiaba de ellos. Es decir, no quedaba impresionado por los votos que ellos hacían en el momento, ni le daba mucha importancia a la respuesta que veía en la gente. ¿Cuál era la razón de esta desconfianza? Él «no necesitaba que nadie le explicara nada acerca del hombre, pues él sabía lo que hay en el hombre»

En esta frase encontramos la explicación de por qué el proceder de Cristo contradecía tan a menudo el camino que nosotros hubiéramos escogido en situaciones similares. Jesús sabía que la rebeldía enraizada en el corazón del hombre no iba a ceder en un momento de fervor religioso. Solamente la acción prolongada e intensa del Espíritu logra que los males del hombre sean transformados y den lugar a la gracia del Padre. En este sentido, entonces, no se avanza en la vida espiritual con saltos aislados y momentáneos, sino en un andar diario que está sustentado por la paciencia y la perseverancia.

Es importante que los que tenemos responsabilidad pastoral en la casa de Dios no animemos a este tipo de expresiones. No estoy diciendo que nunca podemos llamar al pueblo a realizar una manifestación pública de su fe y convicción espiritual. Es bueno que, ocasionalmente, las personas que conforman la congregación tengan la oportunidad de dar testimonio público de sus convicciones espirituales. El problema es que cuando esto se convierte en un rito de cada reunión estamos animando a las personas a creer que es en estos momentos que ocurren los eventos de mayor peso espiritual. La realidad es otra, los grandes cambios en la vida se ven cuando ponemos por obra la Palabra en el marco de nuestra vida cotidiana. Si el pueblo no entiende esto, comenzarán a creer que lo más importante en sus vidas es lo que ocurre dentro del marco de las reuniones públicas. Es nuestra responsabilidad ayudarlos a tener una perspectiva más acertada de lo que significa andar en novedad de vida.


PARA PENSAR. "A Dios le preocupa más el estado del corazón que el estado de las emociones" A W Tozer



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








miércoles, 28 de diciembre de 2022

«Evangelio» de agresión 28 diciembre




“Al ver esto, Jacobo y Juan, sus discípulos, le dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces, volviéndose él, los reprendió diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hjjo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.” Lucas 9:54-55


El ser humano nunca se ha caracterizado por la capacidad de tolerar a quienes ven las cosas de forma diferente a él mismo. La intolerancia puede degenerar en actos de discriminación en la escuela, el trabajo o la sociedad. Cuando es llevada a sus más detestables extremos produce homicidios y guerras, los cuales no hacen más que revelar cuán alejado está el hombre caído del espíritu bondadoso del Dios que lo ha creado. Tales actitudes, aunque lamentables, no deben sorprendernos.

Sí debe asombrarnos, sin embargo, cuando la intolerancia se instala en el seno de la iglesia, la representante visible de la gracia extendida del Padre hacia un mundo caído. Jesús, caminó a Jerusalén, había enviado a algunos de sus discípulos a que le prepararan un lugar en las aldeas por las que pasaba. En uno de estos poblados, entre los samaritanos, se le negó hospitalidad. La respuesta hostil de la gente de la zona provocó en los discípulos la respuesta que leemos en el texto de hoy.

Debemos observar que los discípulos se estaban valiendo de un precedente bíblico para la desatinada propuesta que elevaban al Señor. No entendían que el espíritu con que Elías enfrentó a los profetas de Baal era enteramente diferente al que ellos desplegaban en este momento. En aquella ocasión, el profeta confrontaba a un grupo de religiosos que servían para perpetuar la idolatría de toda una nación. En esta oportunidad, las personas simplemente no estaban dispuestas a extenderle una bienvenida a Cristo. El hecho es que una respuesta tan trivial despertó en los discípulos los deseos más desenfrenados de venganza.

Jesús señaló que ellos no sabían aún quién estaban sirviendo, pues estaban claramente desalineados con los deseos del Hijo de Dios, que no vino a traer condenación sino vida. Esta es la esencia del evangelio, la cual no siempre hemos sabido captar correctamente. Si recordáramos cuánta paciencia ejerció el Señor con nosotros antes de que aceptáramos su invitación a unirnos a su familia, nos ayudaría a ser más misericordiosos con otros. La conversión es más un proceso que un momento, y la herramienta que más acerca a los hombres a esta experiencia es el amor.

Es precisamente esta falta de amor lo que muchas veces no produce mayor convicción en las personas con quienes compartimos el evangelio. Ellos perciben que si no aceptan el evangelio, recibirán nuestra condenación. Entienden que no es el amor puro lo que nos mueve y por eso no conseguimos tocar sus corazones. El rechazo inicial, sin embargo, podría ser la oportunidad preciosa que Dios nos está dando para perseverar en esa obra de amor. De seguro que les llamará la atención a ellos cuando vean que nosotros los seguimos amando, crean o no crean en las buenas nuevas que les anunciamos. Quizás esto, más que nuestra elocuencia, los lleve a eventualmente reconciliarse con el Señor.


PARA PENSAR. «La bondad es algo que los sordos oyen y los ciegos ven». J. Blanchard.


CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








martes, 27 de diciembre de 2022

El camino de la pureza 27 diciembre



“¿Cómo puede el Joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra.” Salmo 119:9 - LBLA


La pregunta que hace el salmista es importante para nosotros. En primer lugar, porque la pureza es un aspecto fundamental de la vida espiritual.

El apóstol Pedro le dice a la generación del Nuevo Pacto: «Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo» (1ª Pedro 1:14-16). Esto nos presenta con uno de los más grandes desafíos para la iglesia que debe, a la vez, incursionar en un mundo profundamente contaminado.

Existe otra razón por la que la pregunta de David es de peso. Su deseo es descubrir, puntualmente, cómo puede el joven guardar puro su camino. Esto no significa que la generación que les antecede está exenta de esta responsabilidad. Pero es de particular importancia que el joven descubra el secreto de la pureza porque se encuentra en una etapa de la vida donde las tentaciones poseen un poder especialmente seductor. La razón de esto es que el joven aún no ha adquirido la madurez ni la sabiduría para discernir cuál es el fin de muchas de las propuestas impuras que el mundo ofrece. La respuesta que trae el salmo es breve, sencilla y bien al punto. Lo que hace falta es guardar la palabra.

Quisiera resaltar, por un momento, lo que no incluye esta respuesta. David no está diciendo que la pureza se logra memorizando versículos bíblicos, aunque esta disciplina, por cierto, es de mucha bendición. Tampoco está señalando que la pureza se obtiene mediante el estudio diligente de las Escrituras. Queda descartado, por ende, que podamos alcanzar la pureza escuchando muy buenas predicaciones bíblicas, o leyendo excelentes comentarios acerca de las Escrituras. Todas estas actividades pueden, ciertamente, facilitar la tarea que propone el salmista, pero ninguna de ellas la puede sustituir.

Creo que es importante mencionar esto porque es muy fácil confundirse y creer que las actividades mencionadas son prácticamente lo mismo que el camino señalado por el salmista. No obstante, la respuesta de David es bien clara: la pureza se obtiene con guardar la Palabra. ¿Y a qué se refiere con «guardar»? Cumplir, obedecer, seguir, practicar, ejecutar, vivir, hacer, ejercer… usted ya se da una idea de lo que implica. La pureza se alcanza cuando uno asume el compromiso de que cada acción, a cada momento, de cada día, esté dirigida por los designios eternos del Señor.

Observe que la pureza no se obtiene como resultado de una elaborada estrategia para evitar el mal. En demasiadas congregaciones el enfoque de la vida cristiana es una larga lista de pecados a evitar. David, sin embargo, señala que la pureza es el resultado de caminar en la verdad, una postura mucho más saludable y atractiva para nosotros. Cuando vivimos haciendo lo bueno, lo malo automáticamente queda excluido como alternativa de vida. ¡Vale la pena guardar su Palabra!


PARA PENSAR. ¿Qué palabra está trayendo Dios a su vida en este tiempo? ¿Qué pasos está tomando para guardarla? ¿Qué resultados ha observado?



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








lunes, 26 de diciembre de 2022

La esperanza del «olvidado» 26 diciembre


“Entonces el faraón envió a llamar a José; lo sacaron apresuradamente de la cárcel, se afeitó, mudó sus vestidos y vino ante el faraón. El faraón dijo a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; pero he oído decir de ti que oyes sueños para interpretarlos.” Génesis 41:14-15


En los años que Dios me ha concedido servirle en el ministerio de la consejería me he cruzado muchas veces con obreros frustrados, especialmente entre los jóvenes. La historia de cada uno, aunque posee detalles particulares de la persona, siempre posee matices similares. «Yo quisiera estar desarrollando mi ministerio dentro de la iglesia, pero los líderes no me dan ningún tipo de apoyo». En la perspectiva de esta persona, su acceso al ministerio está bloqueado por aquellos que, por alguna razón, impiden que avance hacia su realización.

Si esta convicción fuera acertada, quisiera hacerle una pregunta: ¿qué posibilidades había de que José, que yacía olvidado en una cárcel egipcia, no siendo más que un insignificante esclavo, pudiera avanzar hacia algún proyecto personal y significativo? Descartemos, de entrada, que pudiera lograr alguna mejora en su situación por su propia acción. Ningún preso tiene posibilidad de mejorar su propia situación, salvo en los insignificantes detalles de la vida misma dentro de la cárcel. La ayuda que José necesitaba tendría que llegar desde afuera, pero ¿quién iba a acodarse de un esclavo hebreo que había sido condenado por tan poderosa persona como Potifar? ¡José había, literalmente, dejado de existir para el mundo!

Quizás usted capte lo absolutamente inútil que parece la situación de José. Así también parecen nuestras opciones en la vida cuando vemos que, por dondequiera que deseamos avanzar, nuestro camino parece estar bloqueado. A diferencia de él, sin embargo, es muy fácil que nos enfoquemos en aquellos que son los aparentes responsables de nuestra frustración. Comenzamos a albergar en nuestros corazones sentimientos de resentimiento y enojo hacia ellos. De no ser por la actitud mezquina que ellos demuestran, seguramente nosotros podríamos estar en una situación mucho mejor que la presente.

Permítame expresar en una frase el principio que el texto de hoy nos revela: el que abre y cierra las puertas de la oportunidad es el Señor. Ningún hombre puede detener su accionar cuando él ha decidido ubicar a uno de sus hijos en algún lugar de responsabilidad dentro de la iglesia, la empresa, o el lugar donde llevamos a cabo nuestra labor cotidiana. Podríamos languidecer en una cárcel, olvidados para el mundo, mas cuando Jehová pone sobre nosotros sus ojos, nadie puede detener el avance de nuestras vidas. No cometa el error de creer que existe alguien sobre la faz de la tierra que posea este mismo poder. Solamente el Señor crea las oportunidades que necesitamos para avanzar a la plenitud de sus proyectos.

¿Cuál debe ser, entonces, nuestra actitud? No debemos atacar a quienes no tienen la autoridad final de lo que pasa en nuestras vidas. Ellos poseen las mismas limitaciones que nosotros. Más bien hemos sido llamados a esperar el tiempo de Dios, aquel momento en que llega un mensajero del faraón para llevarnos delante de príncipes y gobernadores. Mientras tanto, imitemos a José: seamos los «prisioneros» ejemplares en el lugar donde nos encontramos hoy.


PARA PENSAR. Cuando Dios se detiene, nadie lo puede mover. Cuando Dios se mueve, nadie lo puede detener.



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








domingo, 25 de diciembre de 2022

¡Nada difícil! 25 diciembre




“Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni fuera de tu alcance… Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.” Deuteronomio 30:11, 14 - LBLA


Si entramos a cualquier librería cristiana encontraremos muchas obras acerca de los diferentes aspectos de la vida espiritual. Muchas de ellas nos ofrecen la receta que promete destrabar la bendición del Señor en nuestras vidas. Uno podría pensar, frente a tanta literatura, que es la falta de entendimiento de los hijos de Dios acerca de la vida cristiana la que ha dado lugar a esta increíble proliferación de libros. Compare esa montaña de información con lo sencillo del texto que hoy forma parte de nuestro devocional. ¡Qué increíble diferencia!, ¿verdad? Pareciera que tanta literatura a veces nos distrae de la verdadera sencillez que encierra el proyecto Divino para nuestras vidas.

No me malinterprete. No estoy diciendo que los libros no sirven, ni tampoco que la labor de un autor es en vano. Yo mismo soy amante de los buenos libros y procuro mantener alimentado mi hábito de leer buena literatura. El punto es este: La abundancia de recursos escritos no debe intimidarnos, ni llevarnos a pensar que la vida espiritual es un asunto extremadamente complejo. Más bien, el requisito para vivir en Cristo es un tema sumamente sencillo y puede resumirse en una sola palabra: obediencia.

Piense en lo que Dios le estaba diciendo al pueblo que salía de los cuarenta años en el desierto. La palabra que él traía a sus vidas no era una palabra demasiada complicada, ni muy difícil de practicar. Estaba al alcance de todos aquellos que deseaban vivir una vida agradable para Jehová. La dificultad no radicaba en lo complejo de la Palabra. Al contrario, se tornó complicada por las rebuscadas explicaciones que quisieron darle los supuestos intérpretes de la ley. La dificultad, mas bien, radicaba en otro lugar totalmente diferente: La obstinada resistencia del espíritu humano a recibir órdenes de los demás.

Pero el Señor revelaba al pueblo que la Palabra siempre iba a estar cerca de ellos, en sus bocas y en sus corazones. Es decir, por medio del accionar del Espíritu iban a poder guardar en sus espíritus toda la verdad que necesitaban para vivir vidas santas. Observe que Dios hace esta afirmación a un pueblo que no poseía ni libros, ni Biblias. Más la ausencia de la palabra escrita no iba a convertirse en un impedimento para una vida de obediencia. Nadie iba a poder aducir ignorancia de los designios del Altísimo, porque el mismo Señor iba a encargarse de que la Palabra estuviera bien cerca de cada uno de ellos.

El pasaje revela, una vez más, el corazón increíblemente bondadoso de nuestro Dios. El está mucho más interesado que cualquiera de nosotros en que vivamos una vida que le agrada. Para esto ha hecho amplia provisión para nosotros, poniendo la Palabra al alcance de todos los que aman la verdad. Además, a esta generación ha dejado la ayuda del Espíritu, que nos recuerda a cada paso los mandamientos de nuestro Padre celestial. ¡Cómo no vivir una vida de victoria!


PARA PENSAR. «Un acto de obediencia vale mil sermones» D. Bonhoeffer



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








sábado, 24 de diciembre de 2022

El valle de lágrimas 24 diciembre

 


“¡Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos! Atravesando el valle de lágrimas, lo cambian en fuente cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sión.” Salmo 84 5-7


¡Qué refrescante es volver periódicamente a los salmos para leer las luchas, las victorias y las derrotas de quienes nos han precedido en el camino de la fe! Su contenido es de especial bendición para nosotros porque captan los sentimientos más complejos del ser humano, los mismos que a veces nosotros no sabemos identificar. Estos cantos del alma nos dejan con la certeza de que muchos otros han transitado por las mismas experiencias nuestras.

En el texto de hoy el salmista describe la ventaja que tiene el hombre que se ha refugiado en el Señor, que ha hecho de Jehová su fortaleza. Esta persona enfrenta las mismas dificultades que el resto de las personas a su alrededor. Experimentan adversidades, injusticias, opresión y pruebas personales. El secreto de la manera en que triunfan en la vida no está en sus circunstancias, sino en lo avanzado de su propio desarrollo espiritual. Poseen una plenitud de vida interior que les permite mirar la vida con ojos enteramente diferentes a los demás. Ellos no solamente salen airosos de situaciones que desconciertan y desaniman a otros, sino que las transforman.

El valle de lágrimas al que se refiere el salmista es un lugar de tribulación y angustia, donde la sequía atenta contra la vida. No obstante, la persona que ha hecho de Jehová su fuerza, en cuyo corazón están los caminos del Señor, pasa por este lugar de muerte y trae consigo bendición. Donde no existe esperanza trae buenas nuevas. Donde hay tristeza, imparte gozo. Donde hay maldición, extiende bendición.

Esto no es otra cosa que la manifestación de la obra de Dios en la vida de la persona. El Señor no solamente bendice al que se entrega a él, sino que lo convierte en instrumento de bendición hacia los demás, completando así el círculo de vida. Por esta razón el salmista declara, confiado, que tales personas «irán de poder en poder». Es decir, la vida para ellos será de gloria en gloria, aun en las circunstancias más oscuras. La victoria que experimentan a diario es la manifestación de una realidad instalada en lo más profundo de sus corazones y no existe situación alguna que la pueda alterar.

¿A qué se refiere el salmista cuando dice que esta persona tiene sus fuerzas en Dios? La frase «en cuyo corazón están tus caminos» nos ofrece una buena pista. Esta es una persona cuyo deleite es la ley de Jehová, que tiene convicción de que la única vida posible es la que el Señor propone. No transita por la vida pidiendo a Dios que bendiga sus propios planes y proyectos, sino que a cada paso busca actuar conforme a las específicas instrucciones que recibe de lo Alto. Es un hombre que tiene una sana desconfianza de su propia sabiduría. Sabe que aun cuando el camino a seguir parece obvio siempre conviene buscar el rostro de Dios.


PARA PENSAR. «Mas los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas corno las águilas, correrán y no se cansarán y no se fatigarán» (Isaías 40:31)



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








viernes, 23 de diciembre de 2022

El pecado de Sodoma 23 diciembre



“Vivo yo, dice Jehová, el Señor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas. Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado.” Ezequiel 16:48–49


Resulta de mucho provecho leer los comentarios que hacen diferentes autores de la Biblia sobre eventos históricos. Muchas veces añaden a nuestra perspectiva alguna dimensión que no encontramos en el relato original de los eventos. Tal es el caso del Salmo 78, por ejemplo, que nos provee un comentario sobre la salida de los israelitas de Egipto y su conflictivo paso por el desierto. Del mismo modo, en el texto de hoy, encontramos un interesante comentario sobre la destrucción de Sodoma, que complementa el relato original de Génesis.

Si yo pudiera preguntarle a una persona dentro del ámbito de la iglesia cuál fue la razón por la que Dios destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra, estoy seguro que la mayoría me daría una respuesta similar: El Señor terminó con aquellos dos poblados por causa del profundo deterioro moral en el que habían caído, con prácticas sexuales que aún hoy resultan detestables.

Esta decadencia es lo que estaba a la vista, pero el profeta Ezequiel ni siquiera la menciona en el texto de nuestro devocional. Creo que la razón es clara: las prácticas abominables en que habían caído no eran la causa de su problema, sino el síntoma. Es decir, la entrega desenfrenada a una vida de placer era el resultado de otras falencias mucho más serias, las cuales están mencionadas en este pasaje. El profeta identifica cuatro aspectos de la vida de los habitantes de aquellas ciudades, que nos dan interesantes pistas acerca de la esencia del problema que enfrentaban.

En primer lugar, afirma que ellos tuvieron abundancia de pan. Hemos de entender por esto que Dios los bendijo abundantemente con bienes materiales; gustaron de la prosperidad como fruto del trabajo de sus manos. Junto a la prosperidad, sin embargo, llegaron dos actitudes típicas de los que mucho tienen: la soberbia y el ocio. El orgullo es el resultado de creer que lo que hemos conseguido ha sido por la astucia y las habilidades propias. No existe ningún reconocimiento de la bondadosa provisión del Altísimo en ese estado de bienestar que disfrutamos. El ocio resulta cuando se tienen tantas riquezas que ya no hace falta trabajar para seguir ganándose el pan de cada día. La persona comienza a buscar la forma de divertirse, gastando la abundancia que posee.

Ezequiel señala que no siguieron el camino que Dios desea para aquellos que han alcanzado la prosperidad, que es bendecir a los que no tienen. Los habitantes de Sodoma no se ocuparon del afligido ni del necesitado. De este modo, queda al descubierto el verdadero problema de ellos: no supieron administrar con sabiduría todo lo bueno que habían recibido de la mano del Señor. Habiendo rechazado la inversión en otros, se volcaron hacia una vida de egoísmo absoluto.


PARA PENSAR. Dios nunca bendice exclusivamente para nuestro bienestar. Lo que recibimos tiene un destino comunitario, y deber servir para bendecir la vida de muchos. Esta es la esencia de nuestro llamado.


CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








jueves, 22 de diciembre de 2022

Ministrar y ser ministrado 22 diciembre



“Porque deseo veros para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos, esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.”  Romanos 1:11-12


Por largo tiempo Pablo había albergado en su corazón el deseo de visitar a los cristianos que residían en Roma. Era inevitable que el apóstol, que tanto había contribuido a la expansión del reino, fijara los ojos en la capital del vasto Imperio Romano. En el texto de hoy se encuentra claramente la razón que lo movía a realizar este viaje.

Así como lo hizo en todos los lugares por los que había pasado, Pablo también deseaba ministrar en Roma la Palabra y confortar a los hermanos en la fe. El que tiene una verdadera vocación pastoral no puede evitar ejercer su ministerio dondequiera que se encuentre, pues la tarea pastoral no es un trabajo, sino la manifestación de una vocación. Por esta razón, entonces, el apóstol deseaba llegar a la capital con el fin de «confirmar» a los hermanos, impartiéndoles algún don espiritual. Se entiende por esta frase que él deseaba seguir edificando a la iglesia, para que alcanzara la plenitud de su potencial en Cristo Jesús. Esto consistía en que recibieran y aprendieran a utilizar los dones que el Señor había entregado a su pueblo.

Resulta interesante, sin embargo, observar el resto del texto de nuestro devocional. Pablo no solamente deseaba llegar hasta ellos para ministrarles, sino que él también anhelaba recibir de ellos todo lo que quisieran darle. Encontramos en este deseo una profunda comprensión de la dinámica de la iglesia, donde todos nos edificamos mutuamente para producir el crecimiento del cuerpo de Cristo.

Esta receptividad hacia el ministerio de los demás es una de las actitudes más difíciles de encontrar en los pastores. Es muy fácil que el pastor llegue a pensar que él es el que edifica la iglesia y que su única función dentro del cuerpo es la de estar dirigiendo y ministrando la vida de los demás. Cuando esta perspectiva se hace fuerte en el líder, le cuesta relajarse en la presencia de los demás, para sacarse «la chaqueta» de pastor y moverse como un miembro más del cuerpo. En ocasiones, incluso, el pastor traslada esta actitud a su hogar y trata a su esposa e hijos como si fueran también miembros de la congregación.

El peligro de esta postura es comenzar a creer que no existen, dentro de la congregación, personas que realmente nos pueden ministrar. De este modo, nuestro trato con ellos se convierte en un camino unidireccional. Nosotros siempre damos y ellos siempre reciben. El apóstol Pablo, a pesar de gozar de un prestigio y un perfil sin igual dentro de la iglesia del primer siglo, poseía un corazón abierto y humilde, dispuesto a recibir de sus hermanos lo que ellos pudieran entregarle de parte de Dios. Esta clase de líder es el que más inspira a sus seguidores, porque no se presenta como perfecto, sino, más bien, como alguien que también está en el proceso de formación. Lejos de restarle autoridad, esta actitud enaltece su persona y bendice su vida.


PARA PENSAR. «Ni el ojo puede decir a la mano: “No te necesito”, ni tampoco la cabeza a los pies: “No tengo necesidad de vosotros”». (1ª Corintios 12:21)



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








miércoles, 21 de diciembre de 2022

La fiesta impostergable 21 diciembre



“Entonces Jesús le dijo «Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos»” Lucas 14:16


Esta es una de las tantas historias que usó Jesús para ilustrar los principios del Reino. Como toda buena ilustración, es corta y sencilla, lo cual, además de facilitar la enseñanza, ayuda grabar la verdad en el corazón de los oyentes. Si no recuerda los detalles, quisiera animarlo a que se tome un momento para leer el relato completo de la parábola.

La historia contiene varios detalles interesantes para nosotros. En primer lugar, observe que el hombre decidió por sí mismo hacer una fiesta. Desconocemos los motivos por los cuales tomó esta decisión, pero sí sabemos que su deseo de llevar a cabo la cena era muy fuerte. Así también nuestro Dios. Creo que nunca podremos entender con claridad por qué decidió crear al hombre, aunque la Palabra nos da indicios de que su motivación principal era compartir el gozo de la comunión perfecta entre Padre, Hijo y Espíritu. A nuestro Señor le produce un incomparable placer compartir una relación con sus criaturas y se deleita en bendecir sus vidas.

En segundo lugar, debemos tomar nota de las excusas que presentaron los amigos e invitados. Ninguno de ellos presentó una explicación sin sentido. Cada uno tenía motivos legítimos para no participar en la cena, motivos relacionados a la vida y las responsabilidades que llevaban. Esto pone en relieve el gran peligro al que nos enfrentamos a diario los discípulos de Jesús, que es permitir que lo cotidiano nos absorba de tal manera que dejamos de participar en la vida sobrenatural que nos ofrece el Padre. El ejemplo más claro de esto lo encontramos en la persona de Marta (Lucas 10:41). No había nada de malo en su deseo de servir, excepto que no sabía cuándo era tiempo de dejar las tareas del hogar para disfrutar de un momento de intimidad con Jesús. Del mismo modo, nosotros podemos estar tan absortos en los diferentes proyectos de nuestra vida que percibimos la invitación de Cristo como una interrupción, en lugar de verla como la oportunidad para entrar a otra dimensión de la vida.

Si nosotros hubiéramos organizado esta cena, de seguro la hubiéramos cancelado frente a la negativa de los invitados. ¿Cómo se puede hacer una fiesta si las personas a quienes se desea agasajar rehúsan participar? Mas el hombre ni por un instante pensó en cancelar la fiesta. Simplemente decidió extender la invitación a otras personas diferentes. Es en esto que nos encontramos frente al punto más notorio de esta historia: Dios va a seguir adelante con sus proyectos, aunque decidamos no unirnos a ellos. Se va a dar el gusto de realizar su fiesta, con o sin nuestra presencia. Esto claramente revela que ninguno de nosotros es el centro de la historia, tan imprescindibles que la vida no puede continuar si no estamos presentes. Nuestro Señor es el principio y fin de todas las cosas, el único sin el cual nada puede avanzar. Recae sobre nosotros, entonces, la responsabilidad de aceptar su invitación a vivir celebrando la vida con nuestro gran Dios.


PARA PENSAR. ¿Cómo percibe usted las invitaciones de Dios de unirse a sus proyectos? ¿Cuál es su reacción frente a esto? ¿Qué revela esta reacción acerca de sus prioridades?



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








martes, 20 de diciembre de 2022

Pastores corruptos 20 diciembre


“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” 1ª Pedro 5:2-3


Permítame volver al sentido básico del término «corrupto», que se refiere a algo que ha perdido la pureza de su estado original. En este sentido, el texto de la primera carta de Pedro identifica claramente las formas en que el llamado de un pastor puede llegar a adulterarse. Esto ocurre cuando se adopta un estilo de liderazgo que es completamente contrario a los principios ejemplificados por Jesús, el modelo sin igual de lo que significa ser pastor.

Pedro anima a que el trabajo del pastor sea el de apacentar el rebaño, una tarea que debe ser llevada a cabo con ternura y en forma voluntaria. Es decir, ningún pastor debe sentir que está realizando la obra por obligación, sino que la hace pura y exclusivamente por convicción personal, nacida de un llamado celestial. El que pastorea por obligación cumple con las tareas que le corresponden, pero deja de lado su corazón, porque no tiene convicción en lo que hace. Cuando esto ocurre, el pastoreo se convierte en un trabajo en el cual el objetivo es simplemente cumplir con las obligaciones.

Resulta igualmente nocivo para quienes sirven por el beneficio que pueden sacar para su propia vida. Aunque Pedro habla de beneficio económico, no queremos limitarnos a este aspecto porque el pastoreo se presta para construir una reputación, ganarse el afecto de las personas o acceder a ciertos privilegios asociados con esta función. Todo esto distrae al siervo de su función esencial, que es velar por los intereses de aquellos que le han sido confiados.

Pedro también advierte contra un flagelo de nuestro tiempo: los pastores que se enseñorean de sus congregaciones. Estos son los que creen que las ovejas les pertenecen a ellos y que estas no pueden hacer nada sin antes recibir la debida autorización del pastor. Este modelo se desvía claramente del pastor conocido en Israel, una persona que rara vez cuidaba sus propias ovejas. Más bien, trabajaba para otro que, precisamente por su buena posición económica, podía darse el lujo de contratar a alguien que hiciera este trabajo por él. Del mismo modo, el pastor que trabaja en el reino no es dueño de la vida de los que pastorea, sino que los cuida y nutre para Aquel que los ha comprado con su propia sangre. No sueña, ni por un instante, ubicarse en la postura de «Señor», un título que ha sido reservado solamente para el Hijo de Dios. Por esto, su pastoreo se caracteriza por un estilo lleno de gracia y misericordia, sabiendo que cada persona tiene la misma libertad para moverse que el Padre celestial le ha concedido. El ama profundamente a cada ser humano pero no se impone sobre nadie. La necesidad de controlar y restringir la libertad de las personas es la más clara manifestación de un amor mezquino y lleno de temores.


PARA PENSAR. «El deber nos lleva a hacer las cosas bien, pero el amor lleva a que las hagamos con gracia» P. Brooks.


CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








lunes, 19 de diciembre de 2022

Cuando huir es sabio 19 diciembre


“Pero aconteció un día, cuando entró él en casa a hacer su oficio, que no había nadie de los de casa allí. Entonces ella lo asió por la ropa, diciendo: Duerme conmigo. Pero él, dejando su ropa en las manos de ella, huyó y salió.” Génesis 39:11-12


El concepto arraigado en nuestra cultura es que huir es solamente para cobardes, para aquellos que no tienen agallas para hacerle frente a los verdaderos desafíos de la vida. Según este criterio, los que huyen nunca triunfarán en la vida, pues las conquistas pertenecen a los que avanzan contra viento y marea. Muchas veces trasladamos esta filosofía al ministerio, cultivando una postura de obstinada perseverancia en lo que hacemos. No obstante, en ocasiones, como lo ilustra la historia de José, puede ser la fórmula ideal para el desastre.

Algunos podrían objetar que José terminó en la cárcel como resultado de su decisión de huir. Su corazón, sin embargo, estaba siendo preparado para las grandes responsabilidades que Dios iba a colocar en sus manos en pocos años. A corto plazo, entonces, el huir tuvo sabor a derrota, pero a largo plazo su decisión puso las bases para una vida de trascendencia en los asuntos del Señor.

¿Qué es lo que motivó a José a huir? En primer lugar, observamos en el pasaje que el compromiso mayor de José era con la honra de su Dios. Su deseo de no ensuciar el nombre de Jehová se extendía también a una decisión de no deshonrar al hombre que le había confiado el cuidado de todo lo que tenía en su casa, Potifar. Ya había declarado, en ocasión de las insistentes insinuaciones de la esposa de su amo: «Mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mis manos todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer. ¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?» (Gn 39:8-9)

En el texto de hoy vemos que José se encontraba solo con la mujer de Potifar, una situación sumamente peligrosa para cualquier hombre que desea mantener la pureza de su corazón. Ella, no satisfecha con presionarlo con sus perversas invitaciones, echó por la borda la cautela y quiso tomarlo por la fuerza. José sabía que en breves instantes dejaría de poseer la disciplina y la claridad mental para mantenerse firme en su postura. No intentó fortalecerse en medio de una situación que apelaba a la sensualidad de la carne. Ante semejante peligro, decidió huir.

He aquí la clave de su decisión: conocía sus propias limitaciones y sabía bien por qué puertas podría ingresar el enemigo. El líder sabio sabe que hay situaciones en las que no podrá ejercer el control necesario para mantener la santidad de su vocación. Ni siquiera pretende intentar una lucha, porque no se encuentra en inigualdad de condiciones. La decisión de huir requiere mayor coraje y valentía que el necio que cree poder triunfar donde otros, mejores que él, han caído.


PARA PENSAR. «Huye de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor» 2ª Timoteo 2:22



CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)








TRADUCCIÓN