“Y se levantaba
Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a
cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le
decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus
de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas;
mas no tienes quien te oiga de parte del rey. Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en
la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo
les haría justicia!” 2 Samuel 15:2-4
La estrategia que utilizó
Absalón para robarse el corazón del pueblo nos permite entender cómo una
persona puede obrar con astucia para minar el trabajo de un líder. Absalón no
confrontó directamente a David, sino que comenzó a trabajar sutilmente en el
corazón de las personas que apoyaban al rey. Esta forma de proceder no hace más
que imitar la metodología del mismo diablo, quien trabaja sutilmente en el
corazón de las personas para que se resistan a la voluntad del Padre. Del mismo
modo, el joven israelita se ubicó a la puerta de la ciudad y fingió un
verdadero interés en la vida de cada una de las personas que venían a ver a
David.
Es necesario señalar
que no hubiera podido lograr este trabajo si David hubiera estado ocupado en
atender las necesidades de su pueblo. Con el pasar de los años, sin embargo, el
rey se había distanciado de su gente y había desatendido la función vital de
pastorearlos, tarea a la cual había sido llamado. La insatisfacción y la frustración de ellos constituían tierra fértil
para que Absalón sembrara en sus corazones la semilla de la discordia.
Es por esta razón que
podemos afirmar que es difícil robarles el corazón a personas que se sienten
amadas y cuidadas. Cuando un pastor sufre esta clase de problemas es, en muchas
ocasiones, una indicación de que no está atendiendo adecuadamente las
necesidades de su gente. Como señalaba un sabio profesor mío, «¡es difícil
robar ovejas gordas!» Es decir, las únicas ovejas que escuchan propuestas de ir
a otros campos son las que no están siendo correctamente alimentadas en el
lugar donde están.
¿Cuál es la estrategia
a seguir con el antilíder? Estas situaciones no se resuelven con la agresión
hacia los «Absalones» de nuestro medio. Más bien tenemos que hacer los ajustes
necesarios en nuestro pastoreo para asegurarnos que las personas de la
congregación estén siendo adecuadamente pastoreadas. Esto no significa que
usted y yo tenemos que llevar adelante un ministerio perfecto, sino que debemos
esforzarnos para que la meta principal de nuestro trabajo sea compartir el amor
y la gracia de Cristo con aquellos a quienes ministramos. Si ellos se sienten
amados y valorados por su pastor, va a ser muy difícil que escuchen las
propuestas de alguien que quiera llevarlos para otro lado.
PARA PENSAR. ¿Cómo demuestra usted su amor hacia las personas
que está pastoreando? ¿En qué aspectos necesita mejorar su ministerio para
atenderlos mejor? ¿Con quienes está compartiendo la carga de cubrir adecuadamente
las necesidades de su gente?
CHRISTOPHER SHAW - (DEVOCIONAL DIARIO “ALZA TUS OJOS”)


