“Y os restituiré los años que comió la oruga…”
Joel 2:25 (Leer Joel 2:18-27)
En 2003, una plaga de grillos mormones causó
una pérdida de más de 25 millones de dólares en cosechas en Estados Unidos.
Eran tantos que cada vez que la gente daba un paso, pisaba uno. Estos insectos,
llamados así por atacar los cultivos de los pioneros de Utah en 1848, pueden
comer más de 17 kilos de plantas durante toda su vida, a pesar de medir solo
entre cinco y siete centímetros. El impacto de las plagas en la economía de los
granjeros y de todo un país puede ser devastador.
Joel, el profeta del Antiguo Testamento,
describió una plaga de insectos similares que devastó todo Judá como
consecuencia de su desobediencia como nación. Predijo una invasión de langostas
como jamás se había visto antes (Joel 1:2), que devorarían todo lo que encontraran a su paso y dejarían al pueblo
con hambre y pobreza. Sin embargo, si dejaban su pecado y le pedían perdón
a Dios, Joel afirma que el Señor les «[restituiría] los años que comió la
oruga» (2:25).
Nosotros también podemos aprender de la
lección de Judá: como insectos, nuestros pecados carcomen la vida fructífera y
virtuosa que Dios desea que tengamos. Cuando nos volvemos al Señor y nos
alejamos de nuestras malas decisiones del pasado, promete quitar nuestra
vergüenza y volver a darnos vida abundante en Él.
¿Por qué puedes pedirle perdón a Dios hoy?
El amor de Dios restaura.
(La Biblia en un año: Éxodo 29–30
— Mateo 21:23-46)


