“Dios hace habitar en familia a los
desamparados; saca a los cautivos a prosperidad.” Salmo 68:6
(Leer 1 Samuel 10 – Mateo 9:18-38 –
Salmo 9:1-10 – Prov. 3:11-12)
Estás
deprimido, quizá conozcas a algún joven que, como tantos otros, acabó con su
vida...
A través de
este mensaje quiero animarte. Muchos se han hecho estas preguntas: ¿Quién se
interesa verdaderamente en mí? ¿Cómo salir de esta soledad cuando me siento
abandonado por todos, cuando todo parece sin salida? ¿De qué sirve vivir?
Entonces,
escucha, hay esperanza para ti: Dios te conoce; sabe tu nombre, sabe dónde
vives. Él no es insensible a tus preocupaciones ni a las circunstancias de tu
vida. Él se interesa en ti y solo desea tu bien. No solo sabe que tienes
grandes dificultades, sino que también conoce tu más grande problema: el hecho
de que quizás hasta aquí hayas vivido sin Dios. La Biblia llama a esto el
pecado. Todo lo que está en contradicción con Dios en lo que tú piensas, en lo que haces, se interpone entre Dios y tú.
Pero él te ama y desea liberarte y ayudarte.
¿Quieres dejar
que él te ayude? Entonces confía en él, reconoce que eres incapaz de reparar
todo esto. Acércate a él a través de la oración, cuéntale tus dificultades, tus
penas, tus fracasos. Él no te rechazará, sino que te recibirá tal como eres.
Él envió a su
Hijo Jesucristo para que arreglara la cuestión de tus pecados muriendo en la
cruz. Si reconoces sinceramente tus faltas, Dios te concederá su pleno perdón.
Entonces te convertirás en su hijo. El que tiene a Dios por Padre nunca está
solo ni abandonado.
¿Quieres ir a
él ahora mismo? ¿Por qué no hablar con algunos cristianos de tu entorno?
EDICIONES BÍBLICAS – (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


