“Por la fe entendemos.” Hebreos 11:3
“Que vuestra fe no esté fundada en la
sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” 1ª Corintios 2:5
(Leer 1 Sa. 17:31-58 – Mateo 14:13-36
– Salmo 15 – Prov. 4:10-13)
La cultura
occidental actual propone una visión de la vida, del pensamiento y de la moral
en la cual no hay mucho lugar para todo lo que nos supera. Se dice que todo
está bajo el control y el juicio de la razón humana, y también de una libertad
individual absoluta.
Sin embargo, no
pensemos que la razón y la libertad están en contradicción con la fe cristiana.
Al contrario, la fe nos abre perspectivas nuevas sobre el sentido de la vida;
solo ella puede liberarnos de lo que nos esclaviza. Ella nos hace descubrir que
no vivimos en un universo cerrado, sino que hay alguien que nos sobrepasa
absolutamente, que hay un Dios. “Mayor es Dios que el hombre”. “Dios es grande,
pero no desestima a nadie” (Job 33:12; Job 36:5).
La fe no es el resultado
de nuestros esfuerzos personales. Es la
respuesta libre y feliz al llamado de Dios. “Dios... quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1ª Timoteo 2:3-4).
Tal vez usted está indeciso respecto a la fe cristiana, quizá tenga muchas
preguntas... Llévelas en oración a Dios, pídale que le responda.
Escuchar y
recibir la Palabra de Dios hace nacer y fortalecer la fe. Dios viene a nosotros
cuando leemos la Biblia, pero él no se impone. La fe nace de un encuentro personal
con Dios y crea una relación nueva y feliz. Y esta relación nos lleva a buscar
el contacto con otros creyentes. La fe supone participación, fraternidad, gozo
de creer, gozo de amar a Dios y en consecuencia al prójimo.
EDICIONES BÍBLICAS – (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


