“Por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de él (Dios).” Romanos 3:20
“Creemos que por la gracia del Señor
Jesús seremos salvos.” Hechos 15:11
(Leer 1 Sam. 19 – Mateo 15:21-39 –
Salmo 16:7-11 – Prov. 4:20-27)
Los archivos
babilónicos mencionan al rey Belsasar, quien, en la antigüedad, creía dominar
el mundo y se ufanaba de ello. Pero lo que ellos no cuentan es la manera como
terminó un festín que él ofreció a sus allegados: el rey vio los dedos de una
mano escribir en la pared un terrible veredicto respecto a él: ¡Dios lo había
“pesado” en su balanza y lo había hallado demasiado liviano!
Belsasar debía
saber, por la historia de su predecesor, que “el Altísimo Dios tiene dominio
sobre el reino de los hombres” (Daniel 5:21), sin embargo había cerrado su oído
a las advertencias de Dios y había endurecido su conciencia. Vivía para su
propia gloria personal, menospreciando lo que pertenecía a Dios. Al escuchar la
sentencia divina, el rey palideció, pero aunque estaba aterrorizado y
tembloroso, no quiso arrepentirse. Ya
era demasiado tarde para él: murió la noche siguiente.
Amigo lector,
¿sabe usted que un día su vida también será pesada en la “balanza” de Dios?
Entonces será inútil defenderse argumentando el bien que usted ha hecho. Toda
su vida estará ante él. Todo estará escrito en los libros (Apocalipsis 20:12).
Sobre la base de sus propios méritos, todo hombre será “hallado falto”. Toda
discusión será inútil (Romanos 3:19). La Biblia es clara.
Sin embargo,
hoy Dios hace proclamar una buena noticia: él ama a sus criaturas y les ofrece
su perdón por medio de Jesucristo. Reconozca que usted no da el peso delante de
él, que su única salida es aceptar la salvación gratuita que Dios le ofrece.
Recíbala por la fe.
EDICIONES BÍBLICAS – (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


