“… pueblo adquirido por Dios, para que
anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”
1ª Pedro 2:9 (Leer 1ª Pedro 2:1-10)
Durante la cobertura televisiva de la
asunción del primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, la cámara
mostró una vista panorámica de una multitud de casi dos millones de personas
reunidas para presenciar el histórico evento. Un periodista señaló: «La
estrella de este espectáculo es el plano general». Ninguna otra cosa podía
registrar a la multitud que se extendía desde el Monumento a Lincoln hasta el
Capitolio.
La Biblia nos da un atisbo de una multitud aún mayor, unida por su fe en Jesucristo: «Mas vosotros sois linaje escogido,
real sacerdocio, nación santa, […] para que anunciéis las virtudes de aquel que
os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1ª Pedro 2:9).
Esta no es una imagen de unos pocos
privilegiados, sino de los rescatados «de todo linaje y lengua y pueblo y
nación» (Apocalipsis 5:9). Hoy estamos desparramados por todo el planeta —donde
muchos se sienten solos o sufren por su lealtad a Cristo—, pero a través del
lente de la Palabra de Dios, vemos el plano general de nuestros hermanos en la
fe de pie juntos para honrar a Aquel que nos redimió y nos hizo suyos.
¡Unámonos en alabanza al Señor, quien nos
sacó de las tinieblas a su luz admirable!
Señor, todos estamos de acuerdo en que eres
digno de toda alabanza. Nosotros, tu pueblo, te contemplamos con admiración.
¿Por qué cosas tienes que alabar a Dios?
(La Biblia en un año: Éxodo 12–13
— Mateo 16)


