“Lo que es imposible para los hombres,
es posible para Dios.” Lucas 18:27
“Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni
al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera
revelar.” Mateo 11:27
(Leer 1 Samuel 9 – Mateo 9:1-17 –
Salmo 8 – Proverbios 3:9-10)
¿Es posible
conocer a Dios? ¿Quién puede decirlo? ¡Pero él nos conoce y nos ama! Su deseo
profundo es darse a conocer, revelarse como un Dios de amor que vive en la luz.
Él promete a cada uno: “Me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado
por vosotros” (Jeremías 29:13-14). Jesús declara: “Conozco mis ovejas, y las
mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre” (Juan
10:14-15). ¡Qué felicidad hacer parte de su familia!
También se
revela mediante dádivas:
– El perdón: “Yo soy el que borro tus
rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías
43:25).
– La vida eterna: “Yo les doy vida
eterna” (Juan 10:28).
– La certeza de la salvación: “Estas
cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para
que sepáis que tenéis vida eterna” (1ª Juan 5:13).
– La sabiduría y el conocimiento
(Eclesiastés 2:26).
– Y el don más grande de todos: “De tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
“En esto se
mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito
al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados” (1ª Juan 4:9-10).
EDICIONES BÍBLICAS – (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


