“El Señor ha actuado así conmigo para que ya
no tenga nada de qué avergonzarme ante nadie” Lucas 1:25 - RVC (Leer
Lc 1:18-25)
Llega la época del año en que las familias se
reúnen para celebrar. Sin embargo, algunos tememos encontrarnos con parientes
«preocupados» cuyas preguntas pueden hacer que los que siguen solteros o los
que no tienen hijos no tengan ganas de verlos.
Imagina la angustia de Elisabet, que todavía
no tenía hijos después de estar casada varios años. En su cultura, era una
señal de rechazo de parte de Dios (ver 1 Samuel 1:5-6), y podía considerarse
vergonzoso. Aunque ella vivía con rectitud (Lucas 1:6), sus vecinos y parientes
tal vez pensaban lo contrario.
No obstante, ella y su esposo seguían
sirviendo fielmente al Señor. Entonces, cuando estaban muy avanzados en años,
ocurrió un milagro: Dios respondió a su oración (v. 13). A Él le encanta
mostrarnos su favor (v. 25). Y aunque
parezca que se retrasa, su tiempo y sabiduría son siempre perfectos. El
regalo especial de Dios para ella y su esposo fue un niño que sería el
precursor del Mesías (Isaías 40:3-5).
¿Te sientes incómodo porque parece faltarte
algo: un título universitario, un esposo o esposa, un hijo, un trabajo, una
casa? Sigue viviendo fielmente para el Señor y espera pacientemente en Él y en
su plan, como Elisabet. Él conoce tu corazón y escucha tus oraciones, y siempre
está obrando en y a través de nosotros.
Señor, ayúdame a seguir confiando en ti, aun
cuando esté angustiado.
Sigue viviendo fielmente para el Señor y
espera pacientemente su plan.
(La Biblia en un año: Amós 7–9 — Apocalipsis 8)


