“Cualquiera,
pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente,
que edificó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24 (Leer Mateo 7:24-27)
El verano pasado, mi esposo y yo fuimos a visitar una
casa en la zona rural de Pensilvania, diseñada por el arquitecto Frank Lloyd
Wright en 1935. Nunca había visto nada igual. Wright quiso construir una casa
que surgiera naturalmente del paisaje, como si hubiese crecido allí… y logró su
objetivo. La construyó alrededor de una cascada, y su estilo imita las rocas
que se asoman a los costados. Nuestra guía explicó que la clave de que la casa
fuera segura estaba en que el eje del edificio descansaba sobre rocas.
Al oír esas palabras, no pude evitar pensar en lo que
Jesús les dijo a sus discípulos durante el Sermón del Monte con respecto a que sus enseñanzas serían
para ellos un cimiento seguro para sus vidas. Si escuchaban sus palabras y
las ponían en práctica, serían capaces de soportar cualquier tormenta. Pero
aquellos que oyeran y no obedecieran, serían como una casa construida sobre la
arena (Mateo 7:24-27). Tiempo después, Pablo evocó este concepto, afirmando que
Cristo es el fundamento, y que debemos edificar sobre Él con obras que perduren
(1ª Corintios 3:11).
Cuando escuchamos las palabras de Jesús y las obedecemos,
estamos edificando nuestra vida sobre un cimiento firme; sobre Él mismo: la
Roca.
Querido Dios, ayúdanos a escuchar y obedecer las
enseñanzas de Jesús.
¿Sobre qué estás edificando tu vida?
(La Biblia en
un año: Ezequiel 33–34 — 1ª Pedro 5)


