“Mas
los ojos de Dios estaban sobre [ellos], y no les hicieron cesar…” Esdras 5:5 (Leer
Esdras 5:1-5)
Cuando surgió la oportunidad de ascender en el trabajo,
Simón sintió que Dios se la estaba dando. Después de orar y buscar consejo,
aceptó. Todo funcionaba bien, y su jefe lo respaldaba en todo. Pero las cosas
empezaron a andar mal, ya que algunos colegas se molestaron por el ascenso y se
negaban a colaborar. Entonces, empezó a preguntarse si debía abandonar.
Cuando los israelitas volvieron a Jerusalén para
construir la casa de Dios, los enemigos procuraron intimidarlos y desanimarlos
(Esdras 4:4). Aunque al principio detuvieron la obra, Dios los alentó a seguir
a través de las palabras de los profetas Hageo y Zacarías (4:24–5:2).
Aunque los enemigos volvieron a molestarlos, siguieron
adelante y confiaron en el Señor, porque sabían que «los ojos de Dios estaban
sobre [ellos]» (5:5). Como era
previsible, el Señor impulsó al rey de Persia a ayudar a terminar el templo
(vv. 13-14).
De manera similar, Simón perseveró descansando en el
poder del Señor, y con el tiempo, sus colegas lo aceptaron.
Es posible que enfrentemos oposición cuando buscamos
seguir a Dios dondequiera que Él nos coloque. Es entonces cuando necesitamos
continuar siguiéndole. Él nos guiará y nos acompañará en nuestros
emprendimientos.
Señor, confío en tus planes para mí. Que me aferre a ti y
no me desanime ante la oposición.
No pierdas las fuerzas, porque la mirada de Dios está
sobre ti.
(La Biblia en
un año: Ezequiel 8–10 —
Hebreos 13)
LESLIE
KOH - (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO”)


