“Bienaventurado el que espere…” DanieI 12:12
Esperar, puede
parecer una cosa fácil, pero es una de las posturas que el soldado cristiano
solo puede aprender durante muchos años de instrucción. El caminar y las
marchas ligeras son más fáciles para los guerreros de Dios, que el permanecer
parados.
Hay ciertas
horas de perplejidad, en que el espíritu más ardiente, deseando servir a Dios
de todo corazón, no sabe qué camino tomar. ¿Qué debe hacer en este caso? ¿Vejarse
con la desesperación? ¿Retroceder acobardado? ¿Volver temeroso hacia la derecha
o abalanzarse con presunción hacia adelante?
No, lo que debe
hacer es esperar. Esperar en oración, como quiera que sea. Acudir a Dios y poner el asunto delante de El, contarle las dificultades,
e implorar la ayuda de Su promesa.
Espera con fe.
Expresa una confianza firme en El. Cree, que aunque El te haga esperar hasta
media noche, vendrá en el tiempo oportuno. La visión ha de llegar sin tardanza.
Espera
calladamente con paciencia... No murmures jamás contra las causas secundarias
como hicieron los hijos de Israel contra Moisés. Acepta tu situación tal como
se te presenta, y colócala con todo tu corazón y sin obstinación en la mano de
tu Dios, diciendo, "Ahora, Señor, hágase no mi voluntad, sino la Tuya."
Yo no sé qué hacer, me encuentro completamente oprimido, pero esperaré hasta
que dividas los diluvios o hagas retroceder a mis enemigos. Esperaré si me
preservas durante mucho tiempo. Mi corazón solamente mira a Ti, y mi espíritu
te espera, con la completa convicción que tú has de ser mi gozo, mi salvación, mi
refugio y mi torre poderosa." –MORNING
BY MORNING.
L. B. COWMAN - (DEV. “MANANTIALES EN EL DESIERTO”)
L. B. COWMAN - (DEV. “MANANTIALES EN EL DESIERTO”)


